Tini se plantó en el escenario de El Salvador y le puso palabras a la depresión: “Uno siempre termina salvándose a sí mismo”
En una pausa de su gira FUTTURA, la cantante argentina contó que atraviesa un cuadro depresivo diagnosticado, que sigue en tratamiento con psiquiatra y psicóloga y que ese recorrido quedó atravesado en su disco Un mechón de pelo. Además, dejó un mensaje directo a su público.
Hay una imagen que se me quedó dando vueltas mientras leía los cables: la de una arena llena, luces bajísimas, y una chica de veintipocos años que, en lugar de seguir con la coreografía que el público esperaba, frena todo, agarra el micrófono como si fuera otra cosa y se pone a hablar de lo que le cuesta dormir, de lo que le cuesta levantarse, de ese peso borroso que a veces se te instala en el pecho sin aviso. Eso fue lo que hizo Tini Stoessel en su paso por El Salvador con la gira FUTTURA: convertir un recital en una especie de consultorio compartido, con miles de desconocidos como testigos.
La artista, que viene construyendo su carrera desde chica y que ya tiene un largo recorrido en la música pop argentina, contó desde el escenario que atraviesa una depresión diagnosticada y que, a diferencia de lo que muchos podrían imaginar en una estrella de su nivel, hoy sigue en tratamiento con psiquiatra y psicóloga. “Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga”, dijo, con la simpleza de quien enumera cosas de la rutina, como quien dice que toma un café a la mañana.
Los que la sostienen y el disco que la expuso
En medio de ese tramo íntimo, Tini quiso repartir el crédito. Mencionó a sus amigas de toda la vida, a su equipo de prensa que la acompaña desde hace años y al público como tres patas fundamentales de su proceso. “A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes”, expresó, mirando hacia adelante como quien mira a la tribuna.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, en su show en El Salvador
La cantante además vinculó ese proceso personal con el álbum que editó en 2024, Un mechón de pelo, un trabajo que para ella fue una especie de salto al vacío. Reconoció que en el momento de publicarlo sintió algo parecido al miedo, porque estaba exponiendo lados de su intimidad a los que no estaba acostumbrada. “No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir”, confesó sobre la decisión de sacar ese material a la luz.
El mensaje al público: pedir ayuda y dejar de romantizar el dolor
En el tramo más potente de la noche, Tini habló de la transformación personal como una forma de dejar atrás versiones de uno mismo para convertirse en otra, y convertió esa idea en una definición: “Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente”, sostuvo, con el tono de alguien que sabe de lo que habla.
También fue clara con el público sobre un tema que, según reconoció, para muchos sigue siendo un tabú. “Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros”, dijo, y agregó una invitación directa, casi como una orden amorosa: “Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor.”
- Hablar de salud mental “para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros”.
- Sobre la recuperación, fue tajante: “Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando.”
- Sobre Un mechón de pelo: “No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir.”
- Sobre transformar el dolor: “Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente.”
Lo más conmovedor llegó cuando, antes de retomar el show, les habló a los que estaban pasando un mal momento entre el público. No usó metáforas rebuscadas ni frases de autoayuda vacías: “Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar”, dijo, y la frase cayó como una caricia en medio del ruido de un recital.
Quiero ser honesta: me cuesta no emocionarme con un momento así. Ver a una artista joven, en pleno tour, rodeada de producción, cámaras y fans gritando, parar la pelota y decir “estoy en tratamiento, me cuesta, pero sigo” tiene un valor que excede lo musical. Tini podría haber elegido el silencio, el comunicado medido, el gesto calculado, y sin embargo eligió la intemperie de un escenario para contar algo que a millones les cuesta poner en palabras. Si algo dejó esta noche en El Salvador, más allá de la lista de canciones, es la idea de que pedir ayuda no es una derrota: es, como ella misma dijo, la manera en la que uno termina, en definitiva, salvándose a sí mismo.
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