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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

"Boiúna": cuando la serpiente del Amazonas deja de hacer chistes y empieza a hacer ruido en la butaca

La película brasileña de monstruo gigante se anima a tomar en serio su propia amenaza y construye tensión con paciencia, criaturas en su punto justo y personajes que importan. Carla Montenegro la vio y vuelve con palpitaciones.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 3 min
"Boiúna": cuando la serpiente del Amazonas deja de hacer chistes y empieza a hacer ruido en la butaca

Acomodate en la butaca porque la sala se va a oscurecer antes de tiempo y el aire va a empezar a oler a selva húmeda, a río revuelto y a algo que se desliza entre las raíces sin pedir permiso. Eso es lo primero que se siente cuando arranca Boiúna: La leyenda del Amazonas, una película que decide, ya desde los créditos iniciales, que no va a participar del juego de guiños al espectador al que nos tienen acostumbradas las cintas de serpientes gigantes. No hay complicidad irónica, no hay personaje que mire a cámara pidiéndonos que nos riamos con él. La sala se queda en silencio y la cosa empieza a ponerse seria, como en los buenos tiempos del género.

Antes de meterse en la jungla, el filme se da el lujo de sentar las bases. Explica quién es la Boiúna de la tradición amazónica, esa serpiente mitológica que en el folklore brasileño puede ser ofidio, puede ser fantasma luminoso, puede ser la sombra del río a la madrugada. Desarrolla a los protagonistas, les construye motivaciones creíbles y le da tiempo al espectador para que se interesse por su destino. Hay una decisión de ritmo que puede resultarle lenta a quien busque acción desde el minuto cero, pero que funciona como capital narrativo: cuando la criatura aparece, la tensión pesa porque uno ya sabe a quién tiene en la mira.

Lo que mejor hace y lo que no necesita

  • Las secuencias de acecho son físicas, sucias, con barro, agua y amenaza real. La serpiente convive con cocodrilos, arenas movedizas y una selva que no perdona errores.
  • La criatura aparece en dosis medidas, una decisión de dirección que disimula las limitaciones de presupuesto y mantiene el misterio del depredador.
  • Los conflictos entre personajes son funcionales y están al servicio de la trama, aunque no lleguen a ser el rasgo más memorable del filme.
  • Las muertes cumplen su papel sin aspirar a escena de culto, y las actuaciones sostienen el tono serio sin irse del registro de la serie B.

La dirección no es perfecta, pero es coherente con lo que busca. La Boiúna se guarda para los momentos justos, la fotografía aprovecha la espesura del monte y el sonido trabaja el silencio como un personaje más. No hay escena que aspire a reinventar el subgénero, y está bien que sea así: la película sabe de dónde viene y a quién le habla. Su mérito más grande es, justamente, esa honestidad: no disimula que es una producción acotada, no promete una superproducción, no ironiza sobre sus propios recursos.

Para el calendario, llega como una opción interesante para esta temporada: una propuesta de terror sin demasiadas pretensiones que, al tomarse en serio, le termina dando al género algo que se estaba perdiendo. Funciona mejor en sala, con la oscuridad y el silencio que pide, aunque aguante la prueba del sillón con palomitas en la mano.

“A mí, que vengo de mirar decenas de cintas de monstruos con criaturas que parecen recortables y bromas que quieren reemplazar al susto, encontrarme con una película que decide jugar limpio y no hacerse la graciosa me genera un respeto particular. Boiúna no me hizo saltar de la butaca, pero me mantuvo con la espalda pegada al respaldo durante toda la función, que ya es decir mucho en estos tiempos.”Carla Montenegro
CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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