Tirante lo hizo: le ganó a Djokovic, llegó al 42 del mundo y se prendió en la previa del US Open
El tenista argentino venció al serbio en Cincinnati, firmó el resultado más grande de su carrera y escaló a su mejor posición en el ranking ATP. Detrás del salto hay un cambio de raqueta, dos psicólogos deportivos y un proceso mental que el propio Tirante describe como una liberación.
Thiago Tirante entró al court central de Cincinnati con la mochila llena de nervios y con Novak Djokovic del otro lado de la red. El primer set se le escapó sin poder mostrar su tenis. Pero en el arranque del segundo, un game que se estiró unos dieciocho minutos le cambió la cabeza. A partir de ahí, dejó de pensar en el nombre que tenía enfrente y empezó a jugar como juega siempre.
Cuando ganó ese segundo set, el partido quedó 1-1 y la historia se dio vuelta. En su propio relato, Tirante pensó en ese momento lo que cualquier hincha imagina en una final: acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes. Y el tercero, dice él mismo, fue el mejor set que jugó en todo el encuentro. La confianza creció game a game hasta que llegó el punto final.
La charla en la red
El cruce con Djokovic en la red fue breve. El serbio lo felicitó por la victoria y le deseó suerte. Tirante le agradeció todo lo que hizo por el tenis y le dijo que había sido un placer compartir la cancha con él. Las emociones estaban arriba y ninguno extendió demasiado la charla. Alcanzó.
Lo que hay detrás del salto
El lunes posterior al torneo, Tirante apareció en el puesto 42 del ranking ATP, la mejor marca de su carrera. Y con el US Open ya en el horizonte. Pero el argentino aclara que el salto no se explica por un solo motivo. Son varios los cambios que se fueron sumando en silencio hasta que explotaron en Cincinnati.
- Cambió de raqueta: dejó el modelo Blade, que sentía demasiado rígido para su estilo, y pasó a una que le da más efecto y potencia. La decisión se tomó después de una semana de prueba con resultados positivos.
- Sumó a dos psicólogos deportivos al equipo de trabajo, con foco en lo mental y en el manejo de la presión.
- Bajó el ruido ajeno: mayor concentración en su propio proceso y menos atención a lo que hacen los demás jugadores del circuito.
El propio Tirante recordó la serie de Copa Davis que jugó en Corea del Sur, donde fue la primera raqueta del equipo y se llevó la mochila de los resultados. La derrota en esa serie, según su mirada, fue un punto de inflexión: jugar de visitante, con el estadio en contra y sobre una superficie rápida y desconocida lo hizo crecer más en lo mental que cualquier victoria cómoda.
“Acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes.”Thiago Tirante, sobre el momento bisagra del partido ante Djokovic
Con Cincinnati ya en el espejo retrovisor y el 42 del mundo bajo el brazo, el próximo objetivo de Tirante es claro: el US Open. Mientras tanto, en la Boutique del tenis argentino vuelve a quedar esa sensación de las mejores noches: la de ver a un jugador propio plantarse ante el más grande y ganar. Sin ruido, sin sobreactuar. Con raqueta nueva, cabeza nueva y la misma pelota de siempre.
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