Ted Lasso vuelve a caminar la cornisa: el espejo de Nate aparece en el banco del Richmond
La cuarta temporada introduce a Alice Chilton, la asistente del equipo femenino whose frustración creciente recuerda el camino que tomó Nate Shelley. Lo nuevo es que esta vez Ted aprende de sus propios errores y actúa antes de que sea tarde.
A esta altura ya lo sabemos: cuando uno se sienta frente al sillón para ver un capítulo de Ted Lasso, lo hace con la certeza de que algo va a doler un poquito. No porque la serie busque el golpe bajo, sino porque tiene esa costumbre tan irlandesa de meter el dedo en la llaga con una sonrisa. Y en esta cuarta temporada, que se viene desplegando capítulo a capítulo, hay una herida que se abre con nombre y apellido: Alice Chilton, la nueva asistente del equipo femenino del AFC Richmond, interpretada por Tanya Reynolds.
A mí, que vengo siguiendo a Lasso desde aquel lejano 2020, la primera vez que vi a Chilton en pantalla me produjo una sensación rara, como de déjà vu pero con olor a cancha. Algo en su energía, en esa mezcla de talento indudable y de incomodidad permanente, me hizo acordar a alguien. Hasta que caí: era el eco de Nate Shelley, el mismo Nick Mohammed que durante las primeras temporadas nos regaló uno de los arcos más fascinantes y más incómodos de la televisión reciente.
El mismo punto de partida, el mismo ruido interno
El paralelismo no es casual, ni mucho menos. La serie lo planta con bastante explicitud. Chilton llega al Richmond con credenciales, con una lectura táctica del juego que impresiona a más de uno y con una dificultad concreta para sintonizar con la cultura de equipo que Ted Lasso viene construyendo desde el primer día. Esa cultura que el entrenador defiende con una mezcla de coach motivacional y de terapeuta de pueblo chico, donde el crecimiento colectivo siempre pesa más que el destaque individual.
El problema empieza cuando Chilton percibe que las jugadoras no la miran a ella sino a Ted. Que las pibas del plantel están más interesadas en la vida sentimental del técnico que en los ejercicios que la asistente propone. Esa sensación, que en otra persona podría quedar en un cruce de miradas, en ella se va transformando en algo más oscuro: irritación primero, agresividad después, crueldad casi al borde.
Hay un detalle que la serie no esconde pero que me parece subrayar, porque habla mucho del tipo de historias que le gusta contar a Bill Lawrence y a su equipo. Chilton arrastra un antecedente con Gemma, la jugadora interpretada por Abbie Hern, que llegó a alejarse del fútbol por las críticas de la asistente. Cuando ese dato aparece en pantalla, uno entiende que el margen de error de este personaje dentro del Richmond se va achicando hasta casi desaparecer.
La diferencia, por suerte, está en la reacción de Ted
Y acá es donde la serie marca un cambio que, como espectadora, me resulta de los más conmovedores de toda la corrida. Porque en las primeras temporadas, ese Ted que todos queremos tener como jefe, como amigo, como cuñado, pecaba por exceso de tolerancia. Dejaba pasar cosas que no debía dejar pasar, confiaba en que la bondad sola iba a alcanzar para enderezar a cualquiera, y cuando se daba cuenta de que no, ya era tarde.
Ahora no. En el quinto episodio, cuando Chilton vuelve a desbordarse durante un entrenamiento, Ted toma una decisión que el Ted viejo ni se hubiera animado a pensar: la suspende para el partido siguiente. No la echa, no la condena, pero le pone un freno. La serie lo presenta como un acto de madurez más que como una contradicción, y la lectura que me queda es que ayudar a alguien ya no significa permitir que esa persona lastime a las demás mientras se encuentra a sí misma.
“Ayudar a las personas ya no significa tolerar que lastimen a otras.”Lectura implícita del arco de Ted en la cuarta temporada
Todavía quedan capítulos por delante y la temporada tiene tiempo de sobra para definir hacia dónde va Chilton. ¿Podrá hacer el camino inverso al de Nate, o confirmará que algunos patrones son más difíciles de cortar de lo que uno quisiera? Lo que me tranquiliza, y lo que creo que a vos también si llegaste hasta acá, es que esta vez la serie aprendió junto con su personaje. Y eso, en un momento donde tantas ficciones se empecinan en repetir errores para sostener el drama, se agradece como agua en el medio del entrenamiento.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora