Seis pizzerías históricas donde la porción se come de pie y el bolsillo lo agradece
De San Telmo a Villa Crespo, un recorrido por mostradores con más de cuatro décadas de oficio que sirven pizza al corte desde $3.500, con fainá de regalo, descuento en efectivo y la posibilidad de elegir sabor sin sentarse.
Imaginátelo así: estás parado frente a un mostrador de mármol, el horno a leña crepita al fondo y el pizzero te estira una porción envuelta en papel madera. No hay mozo, no hay cubierto y tampoco hace falta: la pizza al corte es una institución porteña que se resuelve en menos de diez minutos y, sobre todo, sin vaciar la billetera. En esta recorrida por seis pizzerías con historia, el ticket mínimo arranca en $3.500 y hay sorpresas que valen la pena conocer, desde una fainá de cortesía hasta un diez por ciento off si pagás en efectivo.
Dos clásicos donde la porción arranca en el piso más bajo
El primer mojón del recorrido está en San Telmo, donde Pirilo sigue funcionando desde 1932 en Defensa 821. Ahí la porción parte de $3.500 y la carta se mueve entre muzzarella, anchoas, fugazza con o sin queso y fainá. El lugar no tiene mesas ni sillas: la comensalidad se resuelve de pie, contra la barra, con el horno a la vista. A unos kilómetros, en Villa Crespo, El Padrino se plantó en 1978 sobre Honorio Pueyrredón 1710 y mantiene la misma lógica. La muzzarella sale $3.500 y la fugazzeta con jamón, $5.500. Como gesto distintivo, con cada porción o con cada pizza entera regalan un trocito de fainá, que puede ser simple, picante o de cancha, una atención chica que cambia el ánimo del almuerzo.
Fugazzeta rellena, la especialidad que se paga distinto según la cuadra
Si la fugazzeta rellena es tu debilidad, hay dos referencias que conviene comparar. En La Mezzetta, de avenida Álvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar, la porción cuesta $4.500. La casa funciona desde 1939, tampoco tiene sillas y suma la opción de comprar pizzas precocidas para llevar, un planazo para resolver la cena en casa sin pasar por el horno. La otra punta está en Boedo: Antonito, en la esquina de Carlos Calvo y avenida La Plata, donde la fugazzeta rellena sale $7.000. Ahí la muzzarella cuesta $4.000 y tanto la napolitana como la de verdura con salsa blanca rondan los $6.000. Un dato que pesa en el cálculo: pagando en efectivo te aplican un diez por ciento de descuento. El local había cerrado sus puertas y reabrió en 2026 con el cocinero Leonardo Díaz y su socio Christian al mando, así que es una buena excusa para conocer la nueva etapa.
- Pirilo (Defensa 821, San Telmo): porciones desde $3.500, sin mesas, horno a leña a la vista.
- El Padrino (Honorio Pueyrredón 1710, Villa Crespo): muzzarella a $3.500, fugazzeta con jamón a $5.500 e incluye fainá de regalo.
- La Mezzetta (avenida Álvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar): fugazzeta rellena a $4.500, abierta desde 1939 y con pizzas para llevar.
- Antonito (Carlos Calvo y avenida La Plata, Boedo): fugazzeta rellena a $7.000, 10% off pagando en efectivo y reabierto en 2026.
- Los Campeones (avenida Montes de Oca 856, Barracas): pizza a la piedra como especialidad, muzzarella a $4.500, pico de venta entre las 12 y las 15.
- El Cuartito (Talcahuano 937, Barrio Norte): muzzarella cerca de $4.800, napolitana a $6.000 y la opción de comer en salón o parado en el mostrador.
Piedra versus molde y la hora pico de la porción
En Barracas aparece la única casa del recorrido que pone el acento en la pizza a la piedra. Los Campeones, fundado en 1954 sobre avenida Montes de Oca 856, prepara ambas versiones, pero su fuerte es la masa fina bien crocante. La muzzarella sale $4.500 y la fugazzeta, $5.500. Desde el local cuentan que el mostrador trabaja a full entre las 12 y las 15, la franja en la que conviene llegar temprano si querés elegir variedad sin quedar con el sabor que sobró.
El Cuartito, la opción con sala y la referencia de precio como llegar desde el centro
Para cerrar, El Cuartito en Talcahuano 937, Barrio Norte, es la excepción que confirma la regla: funciona desde 1934, lo atiende la tercera generación familiar y permite elegir entre el mostrador y un salón con mesas y sillas. Los precios rondan los $4.800 para la muzzarella y los $6.000 para la napolitana, una franja intermedia que lo deja como plan tranquilo para una comida más demorada. Desde el centro porteño se llega fácil en subte: Pirilo y El Cuartito están a pocas cuadras de las estaciones Bolívar y Tribunales de la línea E; El Padrino, a una de la estación Honorio Pueyrredón del subte H; La Mezzetta queda cerca de la estación De los Incas del subte B; Antonito, a pocas cuadras de la estación Boedo de la línea E; y Los Campeones se combina con un corto tramo en colectivo desde Constitución. Si vas a pagar en efectivo, no olvides preguntar por el descuento del diez por ciento en Antonito: en un ticket de $7.000 son $700 que se vuelven a la billetera.
Cuándo conviene ir y un extra para los que buscan algo distinto
La mejor época para este circuito es el otoño y la primavera: las temperaturas templadas hacen más llevadero comer parado contra la barra y caminar después por el barrio sin pasar frío ni calor. Y como no todo tiene que ser mozzarella o fugazzeta, anotá una alternativa menos conocida: en Pirilo la anchoas es un clásico de décadas que muchos pasan por alto y que se consigue al mismo precio base, una manera de salir del libreto sin gastar más.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora