Rubén Rada se fue y dejó una lección que todavía está sonando
El músico montevideano murió y sus últimas palabras sobre los artistas que están surgiendo, el lugar del presente y la obligación de evolucionar recuperaron vigencia. Un repaso por sus ideas sobre la escena actual, contadas en primera persona.
Tengo que confesar algo antes de empezar a escribir esta nota: cada vez que escucho un tema de Rubén Rada me pasa lo mismo, lo veo a mi viejo cantando en la cocina con esa pose medio canchera, medio divertida, como si el candombe le naciera en los hombros y no en el corazón, y entonces me acuerdo de que la música popular rioplatense tiene una historia larga, llena de personajes enormes, y de que cada tanto alguno de esos personajes se va y nos deja un poco más solos, un poco más responsables de seguir sosteniendo el legado, que es justamente lo que acaba de pasar con la muerte de Rada, un cantante, compositor y percusionista que durante décadas fue una de las voces más reconocibles del Uruguay y que en los últimos tiempos, antes de su fallecimiento, dejó una serie de declaraciones sobre los músicos jóvenes que hoy, a la luz de la noticia, se leen como un testamento.
Una mirada sin nostalgias
Lo que más me llamó la atención, y lo que creo que vale la pena rescatar en este momento, es que Rada nunca se paró desde el lugar del veterano que mira el pasado con ternura y le pide permiso al presente, todo lo contrario, él decía con una tranquilidad que contagia que el mejor tiempo de la música es el que les toca vivir a los pibes que están empezando ahora, sin comparar generaciones, sin medirlo todo con la vara de lo que él vivió, y eso, viniendo de un músico de su trayectoria, no es un gesto menor ni condescendiente, es una posición tomada frente al oficio, una forma de entender que la música cambia, que los sonidos cambian, que las formas de producir cambian, y que el que se queda pegado a una época se queda afuera de la escena.
“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada
Los nombres que mencionó
En varias entrevistas Rada fue armando, casi sin querer, una lista de afinidades con la escena nueva, y la lista es elocuente porque mezcla estilos, generaciones y procedencias: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta, Catriel, y también músicos de un perfil más rockero como Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, con quienes compartía encuentros cada vez que visitaba Montevideo, lo cual muestra que su admiración no se agotaba en un solo género ni en una sola edad, iba desde el pop urbano hasta el rock, pasando por el rap y por el candombe más actual, y eso para mí, que sigo la música de cerca desde hace años, dice mucho de su curiosidad y de su hambre de escucha.
- Tini, a quien mencionó varias veces como parte de una nueva camada que está rompiendo.
- Trueno y Wos, dos exponentes del rap y el hip hop argentino que Rada seguía de cerca.
- Conociendo Rusia, otro de los artistas surgidos en los últimos años que ganó su elogio.
- Catriel, referente de una nueva generación dentro del rock y el pop de habla hispana.
- Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, con quienes tenía un vínculo directo cada vez que viajaba a Uruguay.
Y acá viene algo que me parece clave y que pocas veces se cuenta: Rada no se quedó en la teoría, él se sentó a grabar con un rapero y terminó con un tema que acumula quince millones de reproducciones, una cifra que a cualquiera le hubiera cambiado la conversación con su público, pero lo más lindo de esa anécdota, y él mismo lo contaba con una sonrisa enorme, fue la reacción de sus nietos, que le dijeron que recién ahí se había ido para arriba, lo cual a mí, que tengo la misma edad promedio de mis sobrinos cuando escuchan un tema suyo, me parece la confirmación más hermosa de que un artista de su tamaño todavía podía entender que la música se valida también en la escucha de los más jóvenes, y que esa escucha no es un examen que es un puente.
La advertencia que queda
Ahora bien, Rada no era un señor bondadoso que solo aplaudía, también dejó una advertencia que a mí, cada vez que la releo, me suena más vigente, y que dice, con sus palabras, que los artistas que están empezando tienen que divertirse, sí, pero que no pueden quedarse en ese lugar, porque después de ese primer impacto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree, y la frase, leída en frío, parece una boutade, leída en contexto, parece la descripción más precisa del problema que tienen hoy un montón de artistas que explotan con un tema y después no encuentran la manera de sostener la conversación con su público, así que cuando escucho que Rada se fue pienso en eso, en que nos dejó un mapa, en que nos dejó una lista de pibes a los que quería mucho, en que nos dejó una forma de mirar el presente sin melancolía y con exigencia, y en que su propia carrera, con la franqueza que él mismo se permitía, era el ejemplo de alguien más reconocido por los músicos que por el público masivo, un detalle que a mí, personalmente, me parece más un elogio que una queja, porque quiere decir que del otro lado de los escenarios siempre hubo alguien que lo respetaba por lo que hacía y no por la cantidad de clicks que juntaba.
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