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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Pergolini convirtió la mesa de Otro Día Perdido en una tribuna bostera

El ex conductor llevó el festejo por la victoria ante Racing al programa que ahora dirige en streaming y dejó varias perlitas futboleras junto a Evelyn Botto y Agustín Rada Aristarán.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Pergolini convirtió la mesa de Otro Día Perdido en una tribuna bostera

Lo primero que se escuchó en el estudio de Otro Día Perdido cuando arrancó el segmento no fue una pregunta del periodismo clásico, sino una ovación. Mario Pergolini entró con una sonrisa que ya de por sí decía demasiado y la cámara fue registrando cómo, de a poco, el tono se iba tiñendo de azul y oro. La gente en las gradas lo aplaudió como si el conductor fuera uno más de la tribuna y él, lejos de sacarse el mote de hincha encima, lo abrazó con todas las letras. Cuando se acomodó en la silla todavía estaba con la adrenalina del partido encima y eso, lejos de incomodar, le dio al bloque una calidez muy particular, casi como estar mirando el partido en el living de un amigo que sabe muchísimo y encima te lo cuenta con un café en la mano.

Porque hay que decirlo, a Pergolini se lo nota cómodo en su nueva etapa al frente del ciclo. Después de tantos años al mando de formatos masivos en radio y televisión abierta, verlo conduciendo desde el streaming tiene otra textura: más íntima, más de charla entre conocidos que de monólogo frente a millones. Y esa sensación se potenció con la presencia de Evelyn Botto y Agustín Rada Aristarán, dos compañeros que lo conocen y que no tuvieron problema en tirarle centros para que el conductor desplegara, con la pausa del que sabe que lo están mirando, todo el repertorio.

Una remontada narrada con alma de cancha

El momento más vibrante llegó cuando Pergolini se decidió a contar cómo había vivido el encuentro. Lo hizo con esa cadencia que suelen tener los relatos futboleros cuando vienen de alguien que genuinamente la pasó mal y después la pasó bien en el mismo partido. “Perdíamos dos a cero, todo mal, todos nos sentíamos mal”, arrancó, y uno entendió que no estaba exagerando ni haciendo teatro. Era la descripción pura y dura de ese estado de ánimo colectivo que vive cualquier hincha cuando arranca la noche con la camiseta puesta y el mundo parece caerse.

Botto, que ofició de interlocutora perfecta, lo fue llevando para que completara la historia y el conductor fue desgranando cómo se dio la remontada hasta el 3 a 2 definitivo. Mientras tanto, los gestos y las exclamaciones iban completando lo que las palabras a veces no alcanzan a decir. Había un convencimiento en la manera en que lo contaba, una especie de orgullo sereno por haber bancado el mal trago y haber sido premiado con el resultado. Es de esos pequeños momentos en los que se nota que, debajo del conductor profesional, sigue latiendo el fanático de toda la vida.

“Si hay alguien de Racing, váyase ya, hágame caso.”Mario Pergolini

La frase la soltó mirando fijo a cámara, con media sonrisa, y provocó las risas esperadas. No fue una cargada agresiva ni mucho menos, sino más bien ese clásico latiguillo del periodismo deportivo vernáculo cuando alguien quiere picar al rival sin pasarse de rosca. La academia, claro, tiene su propio repertorio de humor y seguramente en algún otro programa ya estarán devolviendo gentilezas.

La Copa Argentina, explicada como en la sobremesa del domingo

  • Pergolini le explicó a Rada que la Copa Argentina nuclea a equipos de distintas categorías y divisiones del fútbol argentino, desde los más grandes hasta clubes del ascenso y del interior.
  • El conductor aclaró que la modalidad es por llanos: cada cruce se define por eliminación directa y no hay grupo ni tabla acumulada como en otros torneos.
  • Aprovechó la explicación para bromear con las sorpresas que suelen dar los equipos chicos cuando les toca enfrentar a los poderosos, un clásico de cada edición del certamen.

Lo bueno de esa parte fue que cumplió una doble función. Por un lado, le sirvió para acercar al público que no sigue el día a día del fútbol doméstico y que a veces se pierde cómo funciona una competencia que suele tener poco espacio en la cobertura diaria. Por el otro, le dio pie para desplegar un costado didáctico poco habitual en los formatos de streaming, donde muchas veces se da por sentado que el espectador ya sabe de qué se habla. Acá, en cambio, Pergolini se tomó el trabajo de traducir el torneo a un lenguaje llano y hasta se permitió meter el dato histórico para que se entienda mejor por qué este tipo de certámenes tienen el encanto que tienen.

También hubo un guiño que los memoriosos van a celebrar. Cuando el cierre empezó a asomar, el conductor eligió despedirse con un guiño a la frase que se volvió insignia entre los hinchas de Boca y que pertenece a un personaje interpretado por Guillermo Francella. “Hermosa mañana”, tiró Pergolini, y la frase cayó como un manto de complicidad sobre todo el estudio. Es de esos guiños culturales que en Argentina funcionan como código compartido y que un conductor de su trayectoria sabe perfectamente cómo administrar. No le sobró, no le faltó, llegó en el momento justo para redondear la jornada y dejar a todos yendo a casa con una sonrisa.

Dicho todo esto, y aunque suene a herejía para los puristas del cable deportivo, celebro que un programa de entretenimiento se anime a abrirle un rato la puerta al fútbol sin convertir todo el envío en un compacto de highlights. Pergolini lo hizo con la naturalidad del que sabe de qué habla, pero también con la calidez del que está contando algo que le pasó a él, no a un personaje. Y eso, en un ecosistema donde las noticias suelen llegar procesadas y filtradas por mil capas de edición, tiene un valor que va mucho más allá del resultado deportivo. Si mañana me invitan a verlo al estudio, no lo dudo: voy a ir con la camiseta y con la mejor sonrisa que tenga.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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