Pausas breves y concretas para sostener la atención cuando el cansancio se acumula en la jornada
Caminar, estirar, respirar o cerrar los ojos unos minutos puede reducir la fatiga, según especialistas. Son recursos puntuales y no reemplazan el abordaje profesional cuando el estrés persiste.
Qué pasa, dónde y cuándo: en contextos laborales y domésticos de alta demanda, interrumpir la jornada con pausas breves y estructuradas puede ayudar a recuperar la concentración y reducir la fatiga subjetiva, según dos especialistas y una investigación con trabajadores.
Técnicas para reencuadrar la atención
Para quienes quedan atrapados en pensamientos repetitivos, la psicóloga clínica Sari Chait confirmó a CBA Ahora que la técnica 5-4-3-2-1 permite tomar distancia de las preocupaciones sin eliminar su causa. El ejercicio consiste en reconocer, en ese orden, cinco elementos visibles, cuatro sensaciones de contacto, tres sonidos del ambiente, dos aromas y un sabor. Antes de empezar, conviene hacer una respiración pausada, sin forzar la entrada de aire.
- Apartarse de las notificaciones y permanecer unos minutos en silencio.
- Realizar movimientos de movilidad, estiramientos o bailar una canción dentro de casa o en la oficina.
- Caminar al aire libre durante unos 15 minutos, idealmente en un espacio verde.
- Mantener los ojos cerrados entre 10 y 15 minutos para favorecer la recuperación, como indicó la neurocientífica Heidi Hanna.
- Compartir la pausa con alguien de confianza, mediante una llamada o una conversación breve.
“Concentrarse en esos estímulos puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque no elimina su causa.”Sari Chait, psicóloga clínica
Evidencia sobre la caminata y la relajación
Un estudio evaluó a trabajadores que pasearon por un parque durante 15 minutos en el horario del almuerzo, a lo largo de diez días laborales consecutivos. En esas jornadas, los participantes reportaron menos fatiga y mayor concentración por la tarde. Quienes hicieron ejercicios de relajación también mostraron mejoras frente a sus pausas habituales. Los resultados no garantizan un efecto inmediato ni idéntico para todos.
Cuándo conviene buscar acompañamiento
La terapeuta Tyana Tavakol recomendó considerar una consulta profesional cuando los intentos personales no alcanzan, el malestar se prolonga, aumenta o interfiere en el sueño, el rendimiento laboral o los vínculos. Las pausas, aclaró, son recursos puntuales para regular el estado dentro del día y no una solución a las causas estructurales del estrés.
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