Martín Bossi se saca el disfraz y se prueba seis pieles nuevas en una misma serie
El actor regresa al streaming con "Amores inesperados", una comedia dramática de seis episodios independientes escrita y dirigida por Marcos Carnevale, donde encarna a un ladrón, un enfermero, un mozo, un empleado de peaje, un profesor de tenis y un hombre solo en las fiestas, todas unidas por el amor como motor.
Lo primero que se siente al ver los primeros minutos de "Amores inesperados" es el silencio raro de un departamento a las ocho de la tarde, ese silencio de cuando la pantalla está en negro y todavía no empezó nada y uno, como espectador, ya se está acomodando en el sillón como si fuera una butaca de Maipo. Y entonces aparece Martín Bossi, pero no como uno lo conoce: no con la postura teatral, no con el humor a los gritos, no con la imitación filosa que durante décadas lo volvió un nombre propio del varieté porteño. Aparece como un hombre solo, encerrado en un departamento, con una copa en la mano y la mirada perdida en una Navidad que nadie viene a festejar. Esa imagen de apertura, esa quietud, es la que mejor describe lo que propone la serie que se estrena en Disney+ y que marca el regreso de Bossi al formato ficcional.
Seis personajes, una misma obsesión
La propuesta es tan sencilla como ambiciosa: seis episodios independientes, autoconclusivos, donde Bossi construye de cero un personaje distinto en cada entrega. Un ladrón que ensaya un golpe perfecto y se topa con lo que no esperaba. Un enfermero que trabaja en una guardia y conoce a alguien en el pasillo más inesperado. Un mozo con un don particular que lo lleva a cruzarse con una clienta fuera de lo común. Un empleado de peaje con una rutina tan mecanizada que un día algo lo rompe. Un profesor de tenis con un alumno que no es lo que parece. Y, finalmente, el hombre que abre la serie, el que se queda solo en las fiestas. Cada uno de los relatos trabaja un tipo de amor distinto: el obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente, el temido y, en el cierre, el que aparece cuando uno ya había dejado de esperarlo.
La serie fue escrita y dirigida por Marcos Carnevale, un nombre conocido para Bossi: con él ya había cruzado caminos en cine, y ese vínculo previo se nota en la libertad que el director le dio para componer cada rol de manera casi artesanal. El elenco que lo rodea es de esos que le ponen miga a cualquier escena: Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández. Cada uno aparece en el episodio que le toca, sin obligación de sostener la atención durante seis capítulos, lo que les permite brillar con tiempos breves y muy precisos.
Desarmar al imitador para construir al actor
Para cualquiera que haya visto a Bossi en un teatro haciendo de Susana Giménez, de Moria Casán o de cualquier figura del espectáculo, lo primero que llama la atención de "Amores inesperados" es que acá no hay nada de eso. No hay imitación, no hay carcaja garantizada, no hay gesto calcado de nadie. Y eso, según contó el propio actor, fue lo más difícil del proceso. Bossi es famoso, reconocido y querido por sus caracterizaciones humorísticas, por ese trabajo de observación y de mimetismo que le permite meterse dentro de otra persona y hacerla reír. Salir de ese lugar para construir personajes con psicología propia, con voz propia, con cuerpo propio, fue casi un acto de coraje.
“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes.”Martín Bossi
Esa frase, que Bossi repitió en más de una entrevista, condensa su método: internalizarse tanto en el personaje que deja de actuar y simplemente lo habita. Sus propios profesores de teatro se lo marcaron como un defecto en su formación, pero acá, en estos seis episodios, esa intensidad aparece convertida en herramienta. El rodaje se hizo episodio por episodio, no en bloque, y el propio actor reconoció que los tres de tono más cómico (el ladrón, el del peaje y el profesor de tenis) fueron los más llevaderos. Los otros tres, los de carga dramática más espesa, exigieron una preparación emocional sostenida durante semanas, con el cuerpo y la cabeza pendientes de lo mismo durante mucho tiempo.
El amor como gesto contracorriente
La elección del amor como columna vertebral de toda la serie no parece casual. Bossi fue muy gráfico al describir el contexto de las plataformas de streaming, donde predominan el suspenso, el thriller, la violencia, la intriga. Frente a eso, "Amores inesperados" aparece como una invitación a sentarse a ver algo sin sobresaltos, sin necesidad de mirar por encima del hombro, sin el zapping a mano. Un respiro, lo llamó él, y la palabra parece exacta. Y no se queda en la serie: el actor adelantó que su próximo espectáculo teatral va a girar sobre el mismo eje temático, lo que habla de una búsqueda personal que va más allá de un contrato laboral.
Cuenta Bossi que Graciela Borges le marcó una vez un principio que él llevó al pie de la letra durante este rodaje: un actor que está cómodo más de dos veces seguidas le preocupa. La incomodidad como motor creativo, la famosa frase dicha desde el lugar de quien ya pasó por todo y sabe que la zona de confort es el primer enemigo del riesgo. Esa incomodidad buscada, voluntaria, casi militantemente asumida, fue la que le permitió a Bossi meterse en registros que hasta acá había dejado de lado. Lo dijo él, no lo conjeturo yo. Y se nota en pantalla: hay un Bossi distinto, más contenido, más vulnerable, sin la carcajada fácil pero con una ternura que en sus shows de humor quedaba oculta detrás del gag.
Después de verla, lo que queda es la sensación de que esta serie es, en el fondo, una declaración de principios. Bossi se saca durante seis capítulos el disfraz que lo hizo famoso y se prueba seis pieles nuevas, una por episodio, para mostrar que debajo de la imitación hay un actor de verdad, uno capaz de sostener un plano fijo durante un minuto entero sin hacer un gesto fuera de lugar. La apuesta es fuerte, y eso, a esta altura de su carrera, dice mucho. Personalmente, y se lo confieso al lector que llegó hasta acá, terminé la serie con ganas de ver qué va a hacer Bossi con su próximo unipersonal teatral, porque si esto es el camino, el viaje promete. La cita con la butaca de Maipo vuelve a tener fecha.
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