Entre papas quemadas y un DNI: Wanda Nara miró a Nazareno Casero con otros ojos
En las cocinas de MasterChef Celebrity, una charla sobre amores terminó con un googleo en vivo y una confesión inesperada de la conductora.
Se oían los cuchillos, el murmullo de las hornallas y, de a ratos, una carcajada que rebotaba en el estudio. En medio de ese ruido, Wanda Nara se acercó a la estación de Nazareno Casero para ver cómo iba su plato, y ahí empezó una escena que nadie había anotado en el libreto.
El actor estaba concentrado en unos papines, probando la textura de cada uno antes de decidir el punto de cocción. La charla, como pasa tantas veces en una cocina, arrancó por lo más liviano y terminó derivando hacia el terreno de los sentimientos.
Electricidad, magia y papas quemadas
Casero contó que no tiene un tipo de mujer definido y que lo que busca es una chispa entre dos personas. Lo explicó con sus palabras y con bastante entusiasmo, aunque Nara, con su estilo práctico, lo interrumpió con una advertencia que hizo reír a todos: se le estaban quemando las papas. El actor volvió al hilo sin perder el humor y resumió su postura en una sola palabra: magia.
“Si hay electricidad, si sucede algo y si de golpe su mirada hace mella en mí.”Nazareno Casero
Después la charla pasó a las exparejas. Casero sostuvo que nunca cortó una relación de manera conflictiva y que prefiere alejarse mucho antes de llegar a ese punto. Cuando Nara le preguntó si volvería con un ex, la respuesta fue tajante, casi en tono de ruego. Luck Ra, que cocinaba en la estación de al lado, prefirió quedar afuera del debate y se lo dijo sin vueltas.
Un DNI, un Google y una fecha que cambió todo
El giro llegó cuando Nara, impresionada por la seguridad con que Casero hablaba, lo llamó jovencito y experto a la vez. Él la corrigió al instante y aclaró que tiene 40 años. La conductora no lo podía creer, le pidió el DNI y él respondió que el número arranca con 32 millones. Ella reconoció que el suyo también empieza así, un detalle que dejó claro lo cerca que estaban en edad.
Con el programa en su último minuto de prueba, Nara tomó el teléfono y lo buscó en Google. Después de confirmar la fecha de nacimiento, le dijo que era más chica que él, y Casero festejó como quien gana una apuesta. Antes de que el jurado retomara el protagonismo, cerró el cruce con la frase que dio título a la escena: ahora empezaba a verlo con otros ojos. Él respondió con entusiasmo y ella lo remató con dos apodos, cuarentón y señor de las cuatro décadas.
Para mí, lo más lindo de este momento es lo humano que resultó: dos personas grandes riéndose de una cuenta que ninguno esperaba hacer en una cocina. Me quedo con esa mezcla de vergüenza, risa y ternura que se ve cuando alguien reconoce que ya tiene alguna cana y que, como cualquiera, todavía siente mariposas en la panza.
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