Marc Márquez se adueñó de Misano y le metió presión al líder Martín antes de San Marino
El español marcó 1m31s468 con la Ducati oficial en la primera práctica del fin de semana y dejó a Jorge Martín en la octava colocación, a más de medio segundo del mejor registro.
Mirá la cara de Márquez cuando se bajó de la moto. La de alguien que ya se siente dueño de la pista. En el Misano World Circuit Marco Simoncelli, el español de Ducati clavó el mejor tiempo de la jornada en la práctica inaugural del Gran Premio de San Marino y de la Riviera de Rimini: 1 minuto 31 segundos 468 décimas, una marca que nadie pudo igualar a lo largo de todo el turno.
A sesenta milésimas, un suspiro, se acomodó Marco Bezzecchi con la Aprilia del equipo oficial. Tercero, un escalón más atrás, terminó Raúl Fernández, de Trackhouse, metiéndose en el podio de la sesión por encima de nombres pesados. El repaso del clasificador arrancó con sabor fuerte y dejó al campeón con menos aire del esperado.
Así quedó la práctica en Misano
- 1. Marc Márquez (Ducati) 1m31s468
- 2. Marco Bezzecchi (Aprilia) +0s060
- 3. Raúl Fernández (Trackhouse)
- 4. Álex Márquez (Gresini)
- 5. Johann Zarco (Honda LCR)
- 6. Pedro Acosta (KTM)
- 7. Luca Marini (HRC Castrol)
- 8. Jorge Martín (Aprilia)
- 9. Fabio Quartararo (Yamaha)
- 10. Fabio Di Giannantonio (VR46)
Pedro Acosta se fue al piso en algún momento del entrenamiento, pero se levantó sin dramas y terminó sexto con la KTM de fábrica, con esa mezcla de carácter y oficio que lo tiene acostumbrado a comerse las curvas con los dientes. Más atrás, Luca Marini, con la Honda oficial, cerró séptimo.
Y acá viene lo que a mí me dejó con la boca abierta: Jorge Martín, el líder del campeonato, terminó octavo, a más de medio segundo del registro de Márquez. La diferencia parece chica en la pantalla, pero en MotoGP es un océano. El piloto de Aprilia se fue de Misano con la sensación de que el español le pisó los talones de entrada, en su propio terreno y con la moto que mejor se adapta al trazado.
Yo viví algo parecido en el Gigante, cuando Instituto le ganó a Racing sobre la hora y el arco de enfrente se te venía encima con cada contragolpe. Esa sensación de que el rival te respira en la nuca y el resultado todavía no llegó. Eso mismo parece tener Martín en Misano, con Márquez desatado y Aprilia obligada a encontrar respuestas rápidas si quiere defender la punta del torneo.
Faltan la clasificación del sábado y la carrera del domingo para confirmar el panorama. El neumático, el clima y la estrategia de equipo van a tener la última palabra. Por ahora, Marc Márquez se subió a la Ducati y le dijo a todos: acá estoy yo. La práctica siguiente será la prueba de fuego.
Próxima estación: la segunda práctica del viernes en Misano, con la tabla abierta y Martín obligado a meter mano. Se viene noche larga para el líder del campeonato.
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