¿Le aflojarías la billetera a un robot? El 27% de los argentinos ya lo hace, según Bain
Un informe de Bain & Company muestra que la inteligencia artificial se metió en las compras como ayudante, pero todavía pocos se bancan que les arme el carrito completo. Acá, qué usos crecen y dónde frena la confianza.
A ver, che, ¿te imaginás delegando el súper en una aplicación mientras vos tomás un mate en el patio? El reporte Consumer Pulse de Bain & Company dice que el 27% de los consumidores argentinos ya usa inteligencia artificial como asistente de compras. Es un número interesante, porque no estamos hablando de ciencia ficción: es gente común, como cualquiera de nosotros, que le pregunta al chat qué detergente le conviene o qué afeitadora tiene mejor relación precio-calidad.
Pero ojo, que el dato no se lea mal. Ese 27% no compra en piloto automático; lo usa como ayuda. La diferencia es clave: la IA, en criollo, le pasa la data masticada al usuario, pero la decisión final sigue siendo humana. Pagar, comparar, descartar: el botón lo apretás vos.
¿Hasta dónde llegamos a confiarle al algoritmo?
El informe bucea en los niveles de fe del consumidor. El 41% se banca apoyarse en la IA para investigar servicios y precios; el 36% la acepta como para elegir productos. Pero la cosa se enfría cuando el sistema tiene que ejecutar la compra entera: solo el 30% estaría dispuesto a darle rienda suelta. En criollo, muchos dejan que el algoritmo les chusmee opciones, pero pocos lo dejan cargar el carrito del súper sola.
A este esquema la consultora lo llama comercio agéntico. Traducido al barrio: vos le decís a una app qué necesitás, y ella se ocupa de buscar, comparar y, si le diste permiso, hasta pasar por caja. Por ahora es más una promesa que un hábito masivo.
- Cosmética: la investigación previa es terreno fértil para los agentes, porque abundan las especificaciones técnicas y las comparaciones de ingredientes.
- Artículos básicos del hogar: el avance viene empujado por precio y eficiencia, no por amor a la marca.
- Alimentos envasados: la adopción va a ser más lenta, porque acá mandan los gustitos del paladar y la memoria de la cocina de la vieja.
¿Y qué hacen los argentinos con la IA en general?
La adopción es bastante más amplia que en las compras. El 72% de los consultados la usa en su día a día. Buscar información concentra el 55% de los usos, y las actividades educativas y de formación, el 47%. Sirve para hacer la lista del colegio, armar un currículum o, como vimos, para decidir qué afeitadora lleva uno al súper. La herramienta ya está en la casa, falta calibrar para qué la soltamos.
Lo concreto, por ahora, es que la inteligencia artificial informa, sugiere y hasta compara, pero todavía no reemplaza al pulso del consumidor a la hora de poner la tarjeta. Veremos, che, si en la próxima temporada los indicadores se mueven o el 27% queda clavado como un mojón en la ruta del comercio electrónico.
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