La NOAA le puso número al miedo: el próximo Niño amenaza con romper todos los registros desde 1950
El Pacífico ecuatorial ya muestra anomalías de hasta 3,4 grados frente a las costas sudamericanas y la probabilidad de un episodio trepó al 75 por ciento. Qué puede pasar en la Argentina entre octubre y el otoño que viene.
Me quedo mirando el monitor y la verdad que da impresión. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, más conocida como NOAA por su sigla en inglés, acaba de actualizar su pronóstico y la foto no invita a relajarse: hay un 75 por ciento de chances de que el fenómeno de El Niño que se viene sea el más intenso desde que existen mediciones sistemáticas, allá por 1950. Hace un mes esa probabilidad era del 69 por ciento. Seis puntos más en apenas cuatro semanas. Quien avisa no traiciona, dice el refrán, y acá los científicos están avisando con todas las letras.
La clave de todo pasa por un indicador llamado Índice Oceánico Relativo de El Niño, que los especialistas del Centro de Predicción Climática usan para medir la temperatura del Pacífico ecuatorial pero corrigiéndola por el calentamiento general de los océanos tropicales. Es como sacarle el ruido de fondo al termómetro para ver qué tanto se está calentando esa zona específica del planeta. Y la lectura es categórica: existe un 75 por ciento de probabilidad de que ese índice supere los 2,5 grados entre octubre y diciembre de 2026. Un umbral que, atención, ninguno de los episodios anteriores logró cruzar jamás.
Los números que ya están en rojo
- Los cuatro eventos catalogados como muy fuertes desde 1950 alcanzaron entre 2,0 y 2,4 grados. El de 1982-1983 fue el más intenso de todos con 2,4 grados.
- En agosto, las anomalías llegaron a 1,8 grados en la región Niño 3.4, a 2,5 grados en la Niño 3 y a 3,4 grados frente a las costas de América del Sur.
- La probabilidad de un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte supera el 90 por ciento según los modelos revisados por el organismo.
Lo que viene para la Argentina, según los especialistas que ya están mirando los mapas con preocupación, se concentra sobre todo en el noreste y el Litoral. Las proyecciones estacionales indican que en noviembre el exceso de lluvias se extenderá sobre el noreste del país y el este de Entre Ríos, con más de 30 milímetros por encima de lo habitual. En diciembre, las anomalías superiores a 50 milímetros alcanzarían a Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba, mientras que el noroeste argentino registraría entre 20 y 50 milímetros por debajo de lo normal. O sea: donde llueve mucho, va a llover todavía más, y donde llueve poco, va a llover menos. El clásico combo que siempre termina complicando a los mismos de siempre.
“El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte.”María Alejandra Cristanchi, jefa del sector de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá
Córdoba también está en el radar
El meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, le puso fecha de vencimiento al fenómeno y fue tajante: posiblemente se extienda hasta el otoño de 2027. O sea, amigo, tenemos El Niño por un buen rato. La pregunta que todos nos hacemos, la del vecino, la del productor, la del que tiene que cruzar un puente viejo cada mañana, es cuánto de todo esto se va a traducir en calles anegadas, cosechas perdidas y pueblos aislados. La respuesta, por ahora, la manejan los termómetros del Pacífico. Y ellos, por ahora, no aflojan.
El próximo partido, como dicen en el Gigante, lo juegan las nubes. Y vienen con todo.
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