La Sociedad Argentina de Pediatría advierte que el acoso escolar se extiende a las pantallas y no se detiene al volver a casa
Un documento elaborado por ocho comités de la SAP describe cómo el bullying y el ciberbullying se volvieron una continuidad: lo que empieza en el aula puede perseguir a un chico durante horas por WhatsApp, redes o videojuegos y comprometer su salud física y mental.
Qué, dónde y cuándo. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) presentó un documento donde alerta que el acoso escolar perdió los límites entre el aula y el hogar: una agresión que comienza en el recreo puede continuar esa misma tarde en un grupo de WhatsApp, escalar en redes durante la noche y regresar con el chico al colegio a la mañana siguiente. El texto fue elaborado por ocho comités y subcomisiones de la entidad, entre ellos el de Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Un límite que dejó de existir
La SAP confirmó a CBA Ahora que el acceso casi permanente al celular borró la pausa que solía ofrecer la vuelta a casa. Mensajes, burlas o exposición de imágenes pueden llegar a cualquier hora y extender el acoso más allá del horario escolar, lo que amplifica el impacto y, en consecuencia, el daño sobre los menores.
“Antes, volver a casa podía ofrecer una pausa y un espacio de resguardo frente a estas situaciones de acoso. Con el acceso casi permanente al celular, ese límite se vuelve cada vez más difuso.”Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la SAP
Las formas que describe el documento
- Mensajes de odio y burlas.
- Acecho y votaciones para humillar.
- Perfiles falsos y suplantación de identidad.
- Difusión no consentida de información privada.
- Exclusión de grupos y manipulación de fotos, videos o memes.
- Uso de herramientas de inteligencia artificial para editar y difundir contenidos alterados.
El informe aclara que no toda pelea entre compañeros es bullying. El acoso escolar requiere tres condiciones simultáneas: intención de causar daño, repetición sistemática en el tiempo y un desequilibrio de poder que impide a la víctima defenderse o ponerle fin. Puede ser físico, verbal o relacional.
El documento también subraya que se trata de un fenómeno grupal. La solución no puede recaer sólo en el chico hostigado, sino en los compañeros que observan, los adultos responsables, las familias y la institución educativa. La SAP insistió en que nunca se debe pedir al menor que resuelva solo el problema y convocó a familias, escuelas y equipos de salud a trabajar de manera articulada. Entre las consecuencias enumeradas se incluyen dolores físicos, alteraciones del sueño, ansiedad y depresión.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora