La familia de Estepa que conserva el oficio del mantecado entre máquinas de otro siglo
A poco más de 80 kilómetros de Sevilla, un obrador combina recetas familiares, producción limitada y visitas para conocer cómo se elaboran sus dulces.
Si llegás a Estepa, en la provincia española de Sevilla, encontrás una localidad ligada desde hace generaciones a los mantecados. Entre sus elaboradores, hay una familia que eligió trabajar a una escala pequeña y mantener técnicas manuales junto a una amasadora y un horno que se acercan al siglo de uso.
El espacio se llama Museo Obrador Dulcería La abuela Asunción y cumple dos funciones: allí se producen los dulces y también se reciben visitas para conocer el proceso y ver la maquinaria histórica en funcionamiento. A mí me parece una forma cercana de entender el oficio detrás de cada pieza.
Una receta familiar y una decisión de volver
La historia del emprendimiento tiene a Miguel de la Cruz como protagonista. Después de dejar una firma tradicional de Estepa, recuperó las recetas de su padre y abrió su propio obrador, con la intención de respetar los tiempos de elaboración que había conocido en su familia.
Su hija Alba de la Cruz, de 34 años, se formó como ingeniera aeronáutica y trabajó para una multinacional en Sevilla. Más tarde dejó ese puesto para volver al pueblo de su familia y sumarse al negocio. Su recorrido reúne dos intereses que no necesariamente se excluyen: la fascinación por los aviones y el vínculo con la tradición dulcera.
Menos volumen, trabajo a mano y una novedad
El obrador elabora hasta 300 kilos por día, mientras que las plantas industriales del sector producen miles de kilos por hora. La diferencia también está en la manera de trabajar: cada pieza se forma a mano y, según Alba, ese paso influye en una textura que no se reproduce de la misma manera mediante la mecanización.
La continuidad de las recetas no impidió que aparecieran cambios. Aunque Miguel no planeaba modificarlas al comienzo, sus hijas lo convencieron de sumar una variante: el polvoroncito de la abuela, hecho con almendra Marcona, que ya integra la producción habitual.
Para quienes estén en Sevilla y quieran conocer el lugar, Estepa queda a poco más de 80 kilómetros de la ciudad. Yo elegiría los meses previos a las fiestas de fin de año: son la temporada de mayor actividad del sector y una buena ocasión para acercarse a esta tradición.
Marina Oliva, Turismo y sierras
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