La apuesta millonaria por la inteligencia artificial que todavía no se vende
Diez nuevos laboratorios reunieron unos 11.600 millones de dólares en sus últimas grandes rondas. Algunos ya ofrecen herramientas; otros investigan sin productos comerciales a la vista.
Por Agustín Tissera, Tecnología.
¿Para qué esperar a tener clientes si se pueden conseguir millones antes? En una parte de la industria de la inteligencia artificial, ese orden ya cambió. Hay inversores dispuestos a financiar investigaciones cuyos resultados todavía no están comprobados y dejar las ventas para después.
La apuesta tiene una lógica: desarrollar métodos que reduzcan los recursos necesarios para entrenar y usar modelos de inteligencia artificial. Si eso funciona, el beneficio podría extenderse a toda la industria. El riesgo también es claro: primero hay que resolver problemas que siguen abiertos.
¿Cuánto dinero está en juego?
Un relevamiento publicado en septiembre por el fondo israelí VC Cafe identificó diez de estos laboratorios que reunieron, en conjunto, alrededor de 11.600 millones de dólares en sus últimas grandes rondas. No todos están en la misma etapa: algunos ya ofrecen modelos o herramientas de acceso público y otros todavía no tienen productos disponibles.
El caso más reciente es Flapping Airplanes, una empresa estadounidense que no vende ningún producto y obtuvo 1.000 millones de dólares en una ronda encabezada por Index Ventures y Lux Capital. También participaron Sequoia Capital, GV, Kleiner Perkins y Nvidia. En enero de 2026, la compañía había captado otros 180 millones en su primera ronda.
¿Qué buscan quienes ponen el dinero?
Flapping Airplanes investiga cómo entrenar y ejecutar modelos con menos datos y menor capacidad de cómputo. Su cofundador, Asher Spector, sostiene que la demanda de inteligencia artificial crecerá más rápido que la disponibilidad de procesadores y datos. Según su planteo, incluso una mejora del 10% en el rendimiento de cada procesador tendría un valor económico considerable.
Hay otras apuestas de peso. AMI Labs, impulsada por Yann LeCun, ex responsable científico de inteligencia artificial de Meta, consiguió cerca de 1.000 millones de dólares en marzo de 2026 para investigar sistemas capaces de comprender el mundo físico, más allá de la predicción de texto. Safe Superintelligence, fundada por el ex investigador de OpenAI Ilya Sutskever, apunta al desarrollo seguro de esta tecnología y no tiene un producto comercial en el horizonte cercano. Por ahora, el capital compra posibilidades, no resultados garantizados. Veremos, che.
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