El valor de glucosa puede ser normal mientras avanza la resistencia a la insulina
El médico Mark Hyman advierte que la insulina puede elevarse antes de que se altere la glucosa en sangre. Qué aporta el análisis en ayunas y qué hábitos recomendó revisar.
Por Javier Ludueña, Política provincial y municipal.
Un resultado normal no cuenta toda la historia. La glucosa en ayunas puede estar dentro de los valores habituales mientras el organismo necesita producir más insulina para mantenerla estable. Esa situación, advirtió el médico Mark Hyman, puede pasar inadvertida en un control centrado solamente en el azúcar en sangre.
La resistencia a la insulina implica que el páncreas debe aumentar la producción de esa hormona para sostener la glucosa. Según Hyman, el proceso puede avanzar durante años antes de que la glucosa aparezca elevada en un análisis. Por eso, un valor normal no alcanza por sí solo para descartar el problema.
Qué información puede aportar la insulina en ayunas
La hemoglobina glicosilada muestra el promedio de glucosa de los últimos dos o tres meses. Es otro dato relevante, pero tampoco permite descartar por sí sola la resistencia a la insulina. Hyman planteó que una persona puede tener tanto esa medición como la glucosa en valores normales y, aun así, presentar insulina elevada.
El médico propuso sumar la medición de insulina en ayunas a los controles habituales. Se trata de un análisis que, en la mayoría de los casos, no forma parte de los estudios anuales de rutina. Su planteo apunta a observar no solo el resultado de glucosa, sino también el esfuerzo del organismo para mantenerlo.
La alimentación y el movimiento después de comer
La glucosa sube después de las comidas y eso es normal. Lo que cambia entre personas es cuánto aumenta y cuánto tarda en volver a su nivel previo. Influyen las porciones, el orden de los alimentos, la presencia de proteínas, grasas y fibra, además del descanso, el estrés, la actividad física y la genética.
Para reducir el impacto de las comidas, Hyman recomendó priorizar verduras, proteínas, fibra y grasas saludables, como las de la palta, el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas. También sugirió disminuir el consumo de azúcar y almidones.
- Incorporar caminatas de diez a veinte minutos después de comer.
- Realizar entrenamiento de fuerza y actividad aeróbica.
- Prestar atención al descanso y trabajar activamente en el manejo del estrés.
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