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VIE, 16 OCT 2026
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El gigante que se pasó catorce años en la pintura y nunca miró el arco de tres

James Donaldson acumuló 1.008 partidos oficiales sin tirar un solo triple, una marca que suena a reliquia en una NBA que ya ni duerme en la zona.

LM
Leandro MoyanoDeportes · · lectura 3 min
El gigante que se pasó catorce años en la pintura y nunca miró el arco de tres

Me lo imagino entrando a la cancha con esa mole de 2,18, pisando fuerte, mirando el aro como quien mira la pared del fondo del taller. James Donaldson no era un jugador de NBA: era un monumento a una era que ya no vuelve. Y sin embargo, ahí estuvo. Catorce temporadas. Mil ocho partidos. Cero triples lanzados.

La línea de tres llegó a la liga en 1979-80 y Donaldson, que arrancó su camino en la fase regular ese mismo año, jamás le prestó atención. Ni un solo disparo. El dato lo compilaron los muchachos de Crazy Stats y lo que muestra es un viaje en el tiempo: un pívot clásico, purasolar, que vivía debajo del aro como si el resto de la cancha fuera territorio enemigo.

Una carrera construida desde el barro

Lo eligieron en cuarta ronda cuando todavía el draft era una lotería sin demasiado glamour. Pasó un tramo breve por Italia y después se plantó en la NBA con los SuperSonics. El salto a la fama le llegó en Dallas, cuando los Mavs de los ochenta armaron un equipo que daba gusto mirar: Derek Harper, Rolando Blackman, Mark Aguirre y este gigante que promediaba cerca de diez rebotes por noche y que en 1988 fue al All-Star Game como reconocimiento a su trabajo silencioso, el de sostener la estructura mientras otros hacen los goles lindos.

Después vinieron los Clippers, los Knicks, el Jazz, y un cierre en España con el Caja San Pablo de Sevilla, ya con 42 años encima. O sea: Donaldson no se retiró porque no daba más. Se retiró porque al final el cuerpo le ganó a la vocación.

La escalofriante distancia con sus perseguidores

  • James Donaldson: 1.008 partidos sin triples.
  • Joel Anthony: 556.
  • Mitchell Robinson: 450.
  • Etan Thomas: 427.
  • Dean Garrett: 372.
  • Cole Aldrich: 350.
  • Miles Plumlee: 347.
  • Michael Stewart: 290.
  • Mark McNamara: 286.
  • Nikola Pekovic: 271.

Miren los números y después me cuentan. Donaldson duplica al segundo, le saca más de 500 partidos al tercero. Es una diferencia que en cualquier ranking estadístico de la NBA grita a los cuatro vientos. Y lo más loco es que lo logró sin hacer nada raro: simplemente haciendo lo que sabía hacer, sin animarse jamás a probar algo distinto.

Pienso en los pívots de mi época en el Gigante, en los internos del Monumental de Alta Córdoba, en esos centros grandotes que vivían debajo del aro como si el resto de la cancha fuera territorio extranjero. Donaldson era la versión NBA de aquellos: puro tablero, puro contacto, puro oficio. La diferencia es que él lo sostuvo durante mil partidos.

Hoy esa especie está extinguida. Hasta los internos más limitados lanzan de tres porque el básquet profesional lo exige y los sistemas lo piden. Que alguien reproduzca lo de Donaldson ya no es difícil: es directamente imposible. La NBA cambió, el juego cambió, y el gigante que nunca miró la línea de perímetro se quedó con un récord que probablemente no va a caer jamás.

El próximo partido, en rigor, ya no es suyo: hace décadas Donaldson dejó la cancha con 42 años y la frente alta. Lo que viene es ver si queda algún interno con la testarudez suficiente como para acercarse, aunque sea un poco, a esa marca imposible. Por ahora, no hay señales.

LM

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