El cáncer de pulmón también afecta a quienes nunca fumaron: qué factores explican el riesgo
En Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco diagnósticos corresponde a personas sin antecedentes de tabaquismo. La exposición ambiental, la historia familiar y determinadas mutaciones forman parte de las líneas de investigación, mientras persisten dificultades para detectar la enfermedad a tiempo.
La relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón es conocida, pero no alcanza para explicar todos los diagnósticos. En Estados Unidos, aproximadamente el veinte por ciento de las personas a las que se les detecta esta enfermedad nunca fumó, una proporción que crece a medida que disminuyen las tasas generales de tabaquismo. En ese grupo, la enfermedad ocupa el octavo lugar entre las causas de muerte por cáncer.
Entre los factores de riesgo identificados se encuentran la exposición al humo de otras personas, la contaminación del aire y el contacto con amianto. También se considera relevante el radón, un gas radiactivo que puede concentrarse en ambientes cerrados. A ello se suma la historia familiar: el riesgo aumenta cuando un familiar de primer grado recibió un diagnóstico de cualquier tipo de cáncer antes de los 50 años.
Diferencias entre pacientes y una mutación bajo estudio
El perfil de quienes desarrollan cáncer de pulmón sin haber fumado presenta diferencias según el sexo y la ascendencia. Las mujeres que nunca fumaron tienen más del doble de probabilidades de padecer la enfermedad que los hombres en la misma situación y representan dos de cada tres casos no vinculados con el tabaco. La prevalencia es también mayor entre las personas de ascendencia asiática oriental, aunque todavía no se determinó si esa diferencia obedece a factores genéticos o ambientales.
Una investigación publicada en septiembre describió, además, una mutación poco frecuente concentrada en el sudeste de Estados Unidos, asociada con un riesgo 60 veces mayor de cáncer de pulmón entre quienes nunca fumaron. El hallazgo se incorpora a los estudios sobre las características biológicas de estos tumores.
El desafío de llegar antes al diagnóstico
La falta de antecedentes de tabaquismo puede demorar la identificación de la enfermedad, ya que tanto los pacientes como muchos médicos suelen considerar menos probable un cáncer de pulmón en esas circunstancias. Como consecuencia, en este grupo la detección en etapas avanzadas es más frecuente.
Al mismo tiempo, los tumores de personas que nunca fumaron suelen presentar mutaciones diferentes de las observadas en los cánceres asociados al tabaco y responden mejor a tratamientos dirigidos. Estos avances modifican las perspectivas de quienes reciben el diagnóstico, aunque el momento de la detección continúa siendo un problema central.
En Estados Unidos, las recomendaciones vigentes de detección precoz mediante tomografías de baja dosis se limitan a fumadores o exfumadores de entre 50 y 80 años. Algunos especialistas plantean ampliar esos criterios, en un contexto en el que una parte de los pacientes queda fuera de las pautas actuales.
Natalia Rinaudo, Economía.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora