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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Dylan Faden toma el mando y convierte a Control en una aventura de puño, esquiva y transformación

El nuevo juego de Remedy desplaza la cámara hacia el hermano de Jesse, lo saca a recorrer una Nueva York deformada por el Hiss y reemplaza buena parte de los disparos por un Aberrant que muda de forma según el golpe que elija el jugador.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Dylan Faden toma el mando y convierte a Control en una aventura de puño, esquiva y transformación

La pantalla arranca con un pasillo largo, luces que parpadean como si les temblara la corriente y ese zumbido metálico que ya es marca registrada de la Casa Inmemorial. Pero esta vez la que camina hacia ese ruido no es Jesse Faden. Es su hermano Dylan, con la mandíbula apretada y la firme de encontrarla después de siete años sin noticias. Ahí empieza Control Resonant, la nueva entrega de Remedy, que cambia el centro de gravedad de la saga y, de paso, modifica la manera de pelear.

Un arma que se transforma con cada golpe

La gran novedad se llama Aberrant y se lleva puesto todo un arsenal en una sola pieza. Puede adoptar la forma de una espada filosa, una guadaña curva, un martillo contundente o un taladro que avanza girando. Lo mejor es que el jugador no tiene que abrir el inventario para cambiar de variante: la forma se modifica sola al ejecutar ataques ligeros, golpes pesados o cierres de combinación. Es un sistema que obliga a pensar el ritmo de cada pelea como si fuera una coreografía.

Si a eso se le suman las mejoras que permiten ajustar el comportamiento de cada forma, el resultado es un combate que se adapta a varias maneras de jugar. Hay quienes van a preferir encadenar cortes veloces con la espada, y quienes van a disfrutar del impacto pesado del martillo para romper guardianes más duros.

Dylan al frente, Jesse como motor de la búsqueda

Dylan Faden no llega como un personaje decorativo. Remedy lo pone en el centro de la escena y lo carga con una mochila pesada: fue sometido a experimentos de la Oficina Federal de Control y, aunque todavía le cuesta dominar sus poderes, acepta sumarse al organismo para rastrear a su hermana. La aventura lo lleva por una Nueva York deformada, aislada entre dimensiones, después de que el Hiss escapara de la Casa Inmemorial y se expandiera por la ciudad.

  • El objetivo narrativo es encontrar a Jesse, desaparecida hace siete años.
  • La ciudad funciona como un mundo abierto atravesado por fenómenos paranormales.
  • El pasado de Dylan como sujeto de de la OFC se revela a lo largo de la historia.
  • El universo amplía la mitología que Remedy viene construyendo desde el primer Control.

Combate cercano, energía que se recarga en el aire

El cambio más notorio se siente en el fragor de los enfrentamientos. Los disparos quedan en segundo plano y el protagonismo pasa a los golpes cuerpo a cuerpo, las cadenas de ataques y los desplazamientos rápidos. Atacar de cerca no es solo una forma de dañar: también recarga la energía que alimenta las habilidades especiales. Los enemigos derrotados dejan salud, así que cada pelea se convierte en una pequeña negociación entre riesgo y recompensa.

Algunos adversarios de mayor tamaño generan criaturas menores de manera continua, lo que obliga a decidir a quién enfrentar primero. A eso se suma una movilidad pensada para mantenerse en el aire: esquivas, impulsos, flotación temporal y ataques en el aire que pueden interrumpirse para esquivar y retomar la combinación si Dylan no recibe un golpe. Entre los poderes disponibles, Ignite permite incendiar las armas de los rivales y aplicar quemaduras, una herramienta clave contra enemigos protegidos.

El avance de Dylan se apoya en tres patas: árboles de habilidades, mejoras del propio Aberrant y aumentos opcionales de salud y energía. Las misiones principales y las actividades secundarias contribuyen, además, a elevar su estatus en cada zona, lo que abre nuevas opciones de exploración y de combate a medida que el personaje se fortalece.

Confieso que vengo siguiendo esta saga desde la primera entrega y lo que más me seduce de esta vuelta es justamente lo que Remedy se animó a cambiar. Dejar atrás la pistolita de servicio como herramienta principal y apostar por un arma que muta, por un protagonista con heridas todavía abiertas y por una Nueva York partida en capas dimensionales es una declaración de principios. Control Resonant no promete una secuela cómoda: propone volver a ese edificio que no debería existir y pelear, esta vez, bien de cerca.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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