Dulce de membrillo, el combustible criollo que se cuela en las mochilas de los corredores
Volver a lo básico puede funcionar en una carrera larga, pero ojo: un alfajor de la abuela no reemplaza ni la hidratación ni la recuperación. Claves para no quedar corto en el kilómetro treinta.
Me imagino la escena: el corredor detenido en el puesto de apoyo, sacando del bolsillo un envoltorio con un cuadrado color borravino. Lo muerde, mira al costado, y sigue. Antes de que la imagen nos derrita, va una verdad incómoda: el dulce de membrillo sirve para empujar una carrera larga, pero no es la bala de plata que algunos le endilgan. Ni de lejos.
El punto de partida es simple y lo resumo así: para correr más de sesenta minutos hay que meter entre 30 y 60 gramos de carbohidratos por hora, ajustados a cada panza. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva y la Asociación Dietética Británica coinciden en esa franja, que puede subir hasta 90 para esfuerzos muy largos en personas que lo toleran. Lo demás, es marketing de dietética.
Por qué no alcanza con cortar y guardar
El problema del membrillo es el mismo que tenía mi vieja cuando llevaba facturas a la prueba de pedestrismo de la colectividad: nadie sabe cuánto pesa cada pedazo. Los geles y las barritas vienen con la etiqueta lista, te dicen cuántos carbohidratos tenés por unidad. El dulce, en cambio, depende de la receta. Si es casero, hay que hacer la cuenta; si es industrial, leer el envoltorio con lupa. Sin ese número, comer a ojo es como tirar los dados en el km 25.
Probar antes de sufrir
Acá va el consejo más viejo del running, y lo repito cada vez que puedo: lo que no se prueba en entrenamiento, no se prueba en carrera. Una mezcla con avena y frutos secos puede ser un bárbaro desayuno precompetencia, pero durante el trote la fibra y la grasa te pueden jugar una mala pasada. Estómago lento, calambres, ganas de pegar la vuelta. Todo eso se evita probando de antemano, con calor si la carrera va a ser calurosa, con la misma cantidad que pensás usar el día D.
- Carbohidratos: apuntar a 30-60 g por hora, ajustable a tolerancia y distancia.
- Porciones claras: pesar o leer etiqueta para no quedar corto ni pasarse.
- Líquidos: el membrillo no calma la sed, hay que llevarlos aparte.
- Electrolitos: con calor y humedad, sumarlos para reponer sodio.
- Digestión: probar la mezcla elegida en entrenamientos largos antes de la carrera.
- Recuperación: después del esfuerzo, sumar proteínas, agua y minerales, no solo dulce.
Lo que el membrillo no resuelve
El membrillo no reemplaza la botella, no repone lo que se pierde por la transpiración, y solo no alcanza para recuperarse. Después de una carrera exigente, el cuerpo pide reconstruir, y eso lleva proteínas, líquido y minerales, no solo azúcar. Quien piense que con un par de bocados está, se va a topar con piernas de plomo al otro día.
Cierro con la escena del Monumental de Alta Córdoba lleno, el eco de los trapos y el paso por la Boutique cuando el sol cae: ahí, en la zona de, es donde se define todo. Si llevás membrillo, que sea pesado, probado y acompañado de agua. Si no, te espera la fila de la ambulancia. El próximo partido, perdón, la próxima carrera, se gana también en la cocina.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora