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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Dos pueblos cordobeses para una escapada con los pies en la tierra y la mente en silencio

A 41 kilómetros uno del otro, Capilla del Monte y San Marcos Sierras invitan a combinar caminatas entre cerros, noches estrelladas y espacios para meditar, en el corazón de las sierras de Córdoba.

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Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 4 min
Dos pueblos cordobeses para una escapada con los pies en la tierra y la mente en silencio

Te imagino llegando a Capilla del Monte después de varias horas de ruta: dejás el auto, respirás profundo y el aire ya tiene otro peso, más limpio, más quieto. A poco más de cien kilómetros de la ciudad de Córdoba capital, este pueblo se acomoda al pie del cerro Uritorco y funciona como puerta de entrada a una de las zonas más visitadas del valle de Punilla. Pero la propuesta que te quiero contar suma una segunda parada: San Marcos Sierras, un pueblo más pequeño, más calmo, que está a 41 kilómetros hacia el norte y que se puede visitar en el día o como complemento de la estadía.

La idea es sencilla y a la vez rendidora: elegir una de las dos localidades como base y armar la escapada en función del tiempo que tengas. Si contás con un fin de semana largo, podés pasar dos o tres noches en Capilla del Monte y dedicarle una jornada completa a San Marcos Sierras. Si preferís repartir la experiencia, hay alojamientos en ambos pueblos y los traslados son cortos, por ruta asfaltada y con paisajes serranos todo el trayecto.

Capilla del Monte: cerro, yoga y un espacio para frenar

En Capilla del Monte, una de las opciones para dormir es el hotel Terrazas del Uritorco, que está frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas. Además de las habitaciones, el lugar creó Inti Puka, un espacio dedicado a la meditación, el yoga y las prácticas de bienestar. La dueña, Clara Christophersen, hace casi treinta años que trabaja con propuestas de ese tipo en la zona y también lleva adelante un bar de comida consciente y naturista que funciona dentro del mismo establecimiento.

Clarra lo explica con una honestidad que contagia: muchos visitantes llegan buscando bajar un cambio, incorporar hábitos más sanos o regalarse un rato de introspección. Y el entorno ayuda, porque la presencia del Uritorco, con su silueta particular, termina formando parte de la experiencia tanto como el alojamiento o las actividades.

San Marcos Sierras: monte, río y noches a cielo abierto

Si te inclinás por el pueblo del norte, en San Marcos Sierras vas a encontrar otra escala: menos movimiento, más silencio y un vínculo directo con el monte y el río. Gustavo Chiozzini, que junto con Marisa Wagner lleva adelante la hostería Cielo y Tierra, lo resume en pocas palabras: a pie podés alcanzar el monte, llegar al río y, sobre todo, encontrar esa calma que cuesta conseguir en otros destinos.

La hostería es vegetariana y reúne lo que muchos travelers buscan en una escapada así: parque amplio, piscina al aire libre y una sala preparada para sentarse a meditar. Pero el plato fuerte, según cuenta Gustavo, está afuera: las noches de cielo despejado, con estrellas que en la ciudad ya casi no se ven.

Como precio de referencia, las hosterías y hoteles boutique de la zona suelen moverse en rangos moderados para la región: una noche doble estándar arranca, en temporada baja, en valores cercanos a los 40.000 o 50.000 pesos argentinos, y puede superar los 80.000 en fechas pico o en alojamientos con propuestas de bienestar incluidas. Para llegar desde Buenos Aires, lo más cómodo es tomar la ruta nacional 9 hasta Córdoba capital y desde ahí empalmar con la ruta 38 hacia el norte, pasando por La Falda y desviar hacia Capilla del Monte; el total ronda los 750 kilómetros y unas ocho horas de manejo. Desde la ciudad de Córdoba son algo más de 100 kilómetros y el viaje se hace en alrededor de dos horas.

Si te gusta la idea pero querés algo aún más apartado, una alternativa menos conocida esCharbonier, un pueblo chico enclavado en el Camino de las Artesanas, a medio camino entre ambas localidades. Es ideal para una parada de unas horas, comprar productos locales y seguir viaje con otra energía. En cuanto a la mejor época para ir, el otoño y la primavera son las más amigables: los días tienen temperaturas agradables para caminar, las sierras cambian de color y la cantidad de turistas baja respecto de enero y el receso de invierno. Si lo que buscás es cielos limpios para mirar hacia arriba, el invierno seco suele regalar las mejores noches estrelladas de la zona.

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Marina OlivaTurismo y sierras

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