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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Dolina Doctor: la UBA le puso el birrete al Ángel Gris de Boedo y el auditorio se rindió a sus pies

La Facultad de Ciencias Sociales colmó su auditorio para entregarle el Doctorado Honoris Causa al escritor, músico y conductor radial. Hubo laudatio, hubo risas y hubo un mano a mano con el psicoanalista Gabriel Rolón que funcionó como una extensión de La venganza será terrible.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Dolina Doctor: la UBA le puso el birrete al Ángel Gris de Boedo y el auditorio se rindió a sus pies

Le tengo que confesar algo antes de arrancar: pocas veces en mi vida de periodista vi un auditorio universitario tan encendido, tan fuera de sí, tan parecido a una platea de teatro un sábado a la noche. El aire en la Facultad de Ciencias Sociales de la calle Santiago del Estero estaba cargado de una expectativa rara, mezcla de acto académico y de cita devota, y cuando Alejandro Dolina apareció en el escenario el viernes por la tarde, la gente se puso de pie como si estuviera entrando a una cancha y no a una ceremonia de colación. La Universidad de Buenos Aires le entregó el Doctorado Honoris Causa, una distinción que la Facultad de Ciencias Sociales había empujado el año pasado por resolución y que finalmente vio la luz en un acto que tuvo mucho de fiesta popular y algo de reconocimiento postergado.

Un recorrido que la universidad quiso dejar por escrito

El laudatio, leído por la directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Larisa Kejval, repasó la vida de Dolina como quien pasa las páginas de una novela larga: su paso por las carreras de Letras, de Historia y de Música en la misma UBA, sus libros entrañables como las Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie, y una colección de premios que da cuenta de medio siglo de oficio, entre ellos el Martín Fierro de Oro 2022, cuatro premios Argentores, el Konex Diploma al Mérito de 1991 y el título de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires que se le otorgó en 2001. Kejval se detuvo especialmente en La venganza será terrible, el ciclo radial que Dolina conduce desde hace más de cuatro décadas, y lo definió como uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos en términos de audiencia, porque en Spotify conviven los episodios oficiales con grabaciones caseras que los propios oyentes fueron subiendo durante años.

“Es el triunfo de la prosa.”Texto del laudatio leído durante el acto

El texto leído en el escenario hizo además una observación que me pareció de las más lúcidas que escuché en mucho tiempo: que Dolina es un caso infrecuente en la cultura popular porque su nombre se convirtió en adjetivo y en verbo de uso corriente, y porque hay una plaza del barrio de Flores que lleva el nombre de uno de sus personajes, el Ángel Gris, en lugar del suyo propio. Esa imagen, la del escritor que le cede la calle a su criatura, dice más sobre su lugar en el imaginario argentino que cualquier currículum.

La plaga de las distinciones y el diálogo con Rolón

La entrega a Dolina no es un hecho aislado en la UBA. Este mismo año 2025 la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes distinguió de igual modo a Charly García, y apenas veinte días antes de su muerte el Indio Solari había recibido el título en un acto en la Facultad de Ciencias Médicas. Parece que a la universidad le agarró una especie de fiebre honorífica con las grandes figuras de la música y la cultura argentinas, y en ese reparto Dolina entra por la puerta grande del humor, la literatura y la radio.

  • La Facultad de Ciencias Sociales aprobó la distinción por resolución durante 2024.
  • El acto se realizó en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, en Santiago del Estero.
  • Participaron como oradoras Larisa Kejval y el psicoanalista Gabriel Rolón.
  • El cierre fue un conversatorio entre Dolina y Rolón, en clave de La venganza será terrible.
  • La universidad ya había distinguido a Charly García y al Indio Solari en 2025.

Quiero cerrar esta nota con una opinión bien marcada y sin pedir permiso: creo que el Doctor Honoris Causa le quedó pintado a Dolina, no porque la academia lo valide retroactivamente sino porque este tipo de ceremonias sirven, entre otras cosas, para recordarnos que la cultura popular también construye pensamiento crítico, también forma lectores y también enseña a mirar el mundo con otras gafas. Lo vi en las caras del público, en las carcajadas que arrancaron las respuestas de Dolina durante el mano a mano con Rolón, en esa sensación compartida de que un acto universitario puede ser, al mismo tiempo, solemne y profundamente divertido. Si me preguntan a quién más de la cultura popular argentina habría que distinguir de esta manera, me animo a tirar un par de nombres que admiro profundamente: María Elena Walsh, que en vida ya mereció todo y a quien la academia a veces sigue mirando de reojo, y Alberto Cortez, que convirtió la canción en filosofía cotidiana. Pero esa, claro, es otra historia.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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