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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Digger: Tom Cruise se calza el traje de magnate petrolero en la comedia negra más arriesgada de Iñárritu

La nueva película del director mexicano convierte al actor en un empresario que intenta apagar el incendio que él mismo provocó en Groenlandia. Un elenco de lujo, una estética pensada para IMAX y un estreno tibio en la taquilla mundial.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Digger: Tom Cruise se calza el traje de magnate petrolero en la comedia negra más arriesgada de Iñárritu

Hay una imagen que se repite en la cabeza mientras arranca Digger, esa sensación de estar en una sala oscura con el aire acondicionado a tope y la pantalla enorme, todavía en penumbras, donde de pronto se escucha el crujido lento de un glaciar que empieza a partirse en dos. Es el tipo de apertura que Alejandro González Iñárritu sabe filmar como pocos, esa mezcla de amenaza natural y de vértigo visual que ya había mostrado en El renacido, por ejemplo, aunque ahora la ponga al servicio de una comedia negra con las costuras bastante más a la vista. La nueva película del realizador mexicano convirtió a Tom Cruise, otra vez, en protagonista absoluto de un blockbuster global, pero esta vez lo alejó de los trajes de agente secreto y de piloto de combate para convertirlo en Digger Rockwell, un magnate petrolero con cuerpo de oso y con una sonrisa de tiburón.

El punto de partida es casi una pesadilla de diario: una operación de extracción en Groenlandia, que depende de la empresa de Rockwell, provoca el desprendimiento de una masa de hielo gigantesca que empieza a desplazarse hacia el norte de Europa. La situación amenaza con provocar una catástrofe ambiental de proporciones descomunales, y el magnate decide encabezar personalmente la operación de rescate, entre otras cosas porque le preocupa muchísimo qué va a pasar con su imagen pública. A partir de ahí, Iñárritu arma una sátira bastante ácida sobre la responsabilidad empresarial, el negacionismo climático y la vanidad de los poderosos, con un Cruise que se entrega a un registro físico de magnate caricaturesco, casi de dibujo animado, que contrasta con la frialdad calculadora de Ethan Hunt y con el aplomo militar de Maverick.

Un elenco internacional para una crisis global

  • Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental, que funciona como la voz científica de la cinta.
  • John Goodman en el papel del presidente de los Estados Unidos, Compton, con ese tono de funcionario que no termina de entender del todo lo que está pasando.
  • Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons, que completan un reparto pensado para darle empaque internacional a cada escena de la película.
  • Tom Cruise también figura como productor, junto con Iñárritu y Mary Parent, lo que confirma el interés personal del actor en el proyecto.

El guion lleva la firma de Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, un equipo que se mueve entre el absurdo más descarnado y la denuncia bastante explícita de cómo funciona la industria del petróleo. La estética, en tanto, vuelve a ser una declaración de principios: la película fue rodada íntegramente en VistaVision, con fotografía de Emmanuel Lubezki, ese ojo mexicano que ya había sido clave en Gravedad, La infancia de un líder y la propia El renacido, y que aquí vuelve a regalarle al espectador texturas que parecen pintadas a mano. La decisión de mantener el formato y de programar funciones en IMAX no parece casual: en la sala, la masa de hielo que se desprende se siente casi como un personaje más.

Estreno mundial, números tibios y la palabra de Cruise

En lo comercial, el debut no fue el estallido que suelen protagonizar las cintas de Cruise. La película sumó alrededor de ocho millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, y unos doce millones más en 73 mercados internacionales, lo que da un total cercano a los veinte millones de dólares en su primer fin de semana, bastante lejos todavía de la cifra necesaria para justificar un presupuesto de producción que las estimaciones ubican entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar lo que se invirtió en promoción. En una entrevista con Kevin McCarthy publicada el mismo día del estreno, antes de que se conociera el balance completo de la taquilla, el actor habló de sus expectativas creativas y dejó una frase que él mismo dejó cortada y que, justamente por eso, dice bastante: "Siento que vamos a cre", arrancó, como si todavía no terminara de encontrar las palabras.

“Siento que vamos a cre”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy publicada el día del estreno

Si me permiten una opinión personal, Digger es una de las propuestas más riesgosas de Cruise en mucho tiempo, y eso, justamente en esta etapa de su carrera, tiene un mérito enorme. El actor podría haberse quedado dando vueltas eternas alrededor de la marca Misión: Imposible o repetirse el molde de Top Gun, y en cambio eligió meterse en la película incómoda de un director que no le regala nada, con un personaje que lo expone al ridículo casi deliberadamente. Se nota que Cruise se divierte, se nota que Iñárritu disfruta poniéndolo en aprietos, y se nota, sobre todo, que en la sala grande, con el sistema de sonido a todo trapo, la experiencia vale la entrada. La película quizá no se transforme en un fenómeno de boletería, pero tiene esa cualidad cada vez más rara de las grandes comedias: deja pensando mucho después de que se apagan las luces.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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