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SÁB, 17 OCT 2026
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Cuando una canción cambia el final: así se reescribió la nueva “Carrie” gracias a un flechazo sonoro

Mike Flanagan escuchó 'Shy Girl' del dúo Haute & Freddy antes de que se publicara el álbum y decidió reescribir el último capítulo de su adaptación de 'Carrie' para Prime Video. Esa canción terminó definiendo la identidad sonora de los ocho episodios.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Cuando una canción cambia el final: así se reescribió la nueva “Carrie” gracias a un flechazo sonoro

Lo de la nueva “Carrie” que Mike Flanagan acaba de estrenar por Prime Video no arrancó como arrancan la mayoría de las series: con el libreto cerrado y la música llegando al final, cuando las imágenes ya están montadas y solo falta ponerle voz al asunto. Acá pasó al revés. Hubo una canción que sonó en la cabeza del director mucho antes de que la serie tuviera forma definitiva y, lejos de adornar el resultado, lo modificó de cuajo. La canción se llama “Shy Girl” y pertenece al dúo Haute & Freddy, y lo que produjo fue, ni más ni menos, una reescritura del último episodio.

Flanagan la escuchó durante el desarrollo del proyecto, cuando el álbum todavía no había salido a la calle. La reacción fue de esas que justifican un corte en la planificación: tal como contó el propio director, “Escuchamos 'Shy Girl' y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie”. El capítulo final, titulado “Física de la P.A.”, mete la canción en una escena que pertenece a Carrie White, la adolescente interpretada por Summer H. Howell, en medio del baile de graduación que cierra la trama y que, como cualquiera que haya leído la novela de Stephen King sabe, es el momento donde todo explota.

Una banda sonora que se volvió identidad

El flechazo no terminó ahí. Flanagan se tomó el trabajo de escuchar el álbum completo de Haute & Freddy antes incluso de que se publicara, y la certeza que le quedó fue de las fuertes: “Pensé: 'Esta es nuestra serie'”, recordó sobre ese momento. Desde entonces, el dúo dejó de ser una referencia más para pasar a ser el ADN del proyecto. “Haute & Freddy se convirtió muy pronto en nuestra identidad musical”, explicó el director, y fue un paso más allá al definirlos como “la identidad genética del sonido de nuestra serie”.

Esa conexión tan visceral incluso se filtró al vestuario. En uno de los episodios, Carrie se topa en el departamento de objetos perdidos del instituto con una camiseta del dúo que le pertenece a Tina, el personaje de Josie Totah. La protagonista no la devuelve: la reutiliza y se hace su propia versión de la prenda, un detalle chico pero que a Flanagan lo llenó de entusiasmo. “Nos pareció genial hacer la camiseta. Me encanta esa camiseta”, celebró.

  • “Shy Girl”, de Haute & Freddy, motivó la reescritura del episodio final (“Física de la P.A.”), que se desarrolla durante el baile de graduación.
  • El álbum completo del dúo fue escuchado por Flanagan antes de su publicación y se convirtió en la “identidad genética” del sonido de la serie.
  • Una camiseta de Haute & Freddy aparece en la trama: Carrie la rescata del departamento de objetos perdidos y la convierte en propia.
  • El guion también incorpora la letra de “A Tunnel Under Ocean Blvd”, de Lana Del Rey, otra decisión musical significativa.
  • El resto de la banda sonora se fue definiendo de manera más orgánica durante el rodaje y la posproducción, aunque sin el peso determinante del dúo.

La serie adapta la novela de Stephen King y la actualiza al contexto de hoy. Carrie White es una adolescente criada casi en aislamiento bajo la tutela de su madre, Margaret (Samantha Sloyan), una mujer profundamente religiosa. La muerte repentina de su padre (la escena con la que arranca la adaptación) es el primer sacudón que rompe la burbuja familiar y deja a la chica expuesta a un mundo que no la entiende y al que ella tampoco sabe cómo volverle la cara. Ahí aparece, también, el instituto, los compañeros, el bullying clásico, el primer acercamiento a la telequinesis y, claro, el baile de graduación con el que todo se desmorona.

Confieso que me resulta fascinante cuando una decisión artística rompe la lógica industrial del proceso. Uno imagina una producción de Prime Video como una maquinaria aceitada donde cada pieza entra en su lugar según un cronograma inamovible, y sin embargo lo que cuenta Flanagan suena más a un enamoramiento en tiempo real, a una de esas discusiones de sala de montaje donde alguien pone play, se hace silencio y alguien dice “esto cambia todo”. Esa camiseta rescatada del depósito de objetos perdidos, “Shy Girl” sonando en medio del caos del baile, un álbum entero escucharse antes de salir al mercado y terminar siendo la columna vertebral de ocho capítulos: hay algo ahí, en esa manera de dejarse llevar por lo que una canción despierta, que me reconcilia un poco con la idea de que el arte todavía puede colarse por las rendijas de la industria y modificar un plan casi cerrado. Y si el resultado está a la altura de esa osadía, miel sobre hojuelas.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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