Wimbledon le dice que no a los influencers: viejas reglas, viejo glamour y cero aros de luz
El All England Club confirmó que no acreditará creadores de contenido para su próxima edición. Mientras el US Open casi duplicó esas credenciales y terminó lidiando con incidentes en la cancha, el torneo londinense mantiene su protocolo intacto.
Me imagino la cara del presidente del All England Club ajustándose los gemelos frente al espejo: impecable, blanco riguroso, británico hasta la médula. Mientras el US Open abría las puertas de par en par a los creadores de contenido y casi duplicaba las acreditaciones para esta temporada, Wimbledon decidió hacer lo de siempre: mirar para otro lado y mantener su protocolo como si fuera una cuestión de Estado.
Lo confirmó el club organizador: no habrá credenciales especiales para influencers ni para streamers que quieran transformar la Centre Court en un estudio de grabación. La restricción ya estaba escrita en el reglamento desde hace años, pero ahora se hizo explícita y pública, en un contexto donde el último Grand Slam del año terminó pagando el costo de abrirse demasiado.
Un reglamento con reglas claras
El All England Club nunca fue permeable a las modas. En sus instalaciones no se permite el ingreso con aros de luz, los palos de selfie están prohibidos, el flash no puede encenderse durante los partidos y el personal acreditado tiene límites estrictos para grabar en buena parte del predio. Los celulares y dispositivos electrónicos solo pueden usarse mientras no molesten a los espectadores cercanos ni interfieran con lo que pasa del otro lado de la red. Y si alguien quiere usar las imágenes con fines comerciales, necesita pedir permiso expreso al club.
- Prohibición de aros de luz durante los partidos.
- Restricciones a la filmación dentro del club.
- Uso de flash prohibido durante el juego.
- No se puede ingresar con palos de selfie.
- Los celulares deben usarse sin molestar al resto del público.
- Cualquier uso comercial de imágenes requiere autorización expresa.
Del otro lado del Atlántico, el US Open apostó fuerte. Pasó de acreditar a 54 creadores de contenido en 2025 a cerca de 100 en esta edición, con la idea de amplificar su presencia en redes y seducir a nuevas audiencias. Pero el experimento se les fue de las manos.
El US Open, entre el ruido y las luces
Durante el debut de Naomi Osaka frente a Anastasia Zakharova, el juez de silla Kader Nouni se vio obligado a detener el juego para pedir silencio a un grupo que grababa desde una suite. También se registraron quejas por el uso de un aro de luz en las tribunas. La organización aclaró que esas personas no estaban dentro del grupo de creadores acreditados, aunque el ruido ya estaba hecho.
“Si una grabación termina cortando el juego, ya se cruzó un límite.”Jessica Pegula
Osaka, siempre criteriosa, reconoció que los influencers pueden aportar al crecimiento del tenis, pero pidió más cuidado para no interrumpir los partidos. Coco Gauff se acopló a esa misma línea. Pegula, como siempre, fue la más filosa del grupo: cuando la grabación corta el juego, el límite ya se pasó.
Con su código de vestimenta casi obligatorio en blanco y décadas de protocolo acumulado, Wimbledon sigue pensando que el tenis se mira antes de mostrarse. La pregunta que queda picando, y se la dejo a ustedes, es si los demás torneos del circuito van a imitar la postura del All England Club o van a seguir empujando la presencia de creadores de contenido en las canchas, asumiendo los mismos riesgos que tuvo que bancar el US Open. Mientras tanto, el próximo partido arranca con el tradicional silencio blanco de Londres, y a mí, que viví miles de tardes en la Boutique y en el Gigante, esa costumbre me sigue pareciendo una de las cosas más hermosas que tiene este deporte.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora