Volvió el gigante: Djokovic barrió a Borges en Beijing y ya mira de reojo al chino Bu Yunchaokete
Después de 85 días sin ganar en el circuito, el serbio reapareció en el ATP 500 chino con un triunfo sin fisuras ante el portugués. En octavos lo espera un rival local que viene de dejar afuera a Cerúndolo.
Ahí estaba Novak, otra vez. Con esa caminata cansina hasta la línea de saque, acomodándose el pelo con la muñequera, como si el mundo le pesara y a la vez le perteneciera. En Beijing, después de 85 días sin festejar en el circuito, el serbio despachó al portugués Nuno Borges por 6-3 y 7-6 (2) y se metió en octavos de final del ATP 500. Una hora y 52 minutos de reloj, cero sets cedidos. Para mí, que creí que lo veríamos pelearla, fue un recordatorio de por qué este tipo sigue siendo una amenaza en cualquier cancha rápida del planeta.
El reencuentro con una plaza que se le da bien
Beijing es territorio Djokovic. No jugaba acá desde 2014 y, sin embargo, salió a la cancha como si nunca se hubiera ido: seis títulos en este torneo y ahora 30 partidos sin caer en la capital china. El primer set fue un trámite: rompimientos oportunos, servicio firme y un Borges que apenas pudo meter la cabeza en el partido. El segundo parcial trajo la única cuota de suspenso: una pausa para atender al serbio, que se agarró la zona lumbar y dejó la imagen de preocupación flotando en el aire. Después del encuentro, él mismo se encargó de bajarle el tono a la alarma y dijo estar en buenas condiciones.
- Ocho aces y 88% de puntos ganados con el primer servicio.
- Segundo set definido en un tie break contundente: 7-2.
- Última derrota en el circuito: primera ronda del US Open ante el argentino Mariano Navone.
- Racha en Beijing: 30 partidos invicto.
El saque fue el escudo. Con un 88% de efectividad con el primer servicio, Djokovic prácticamente no le regaló oportunidades a Borges. El portugués, sólido pero sin filo, apenas arañó los games de devolución y se quedó mirándolo desde la red mientras Nole levantaba los brazos en dirección a las tribunas chinas, que lo recibieron como si estos once años fueran un parpadeo.
“No puedo conformarme con las primeras rondas de un torneo y estar contento con eso. Siempre aspiro a las últimas rondas de cualquier torneo en el que juego.”Novak Djokovic
El serbio también se tomó un rato para hablar del regreso. Contó que volver a Beijing estaba entre sus prioridades, que en otras temporadas había elegido Shanghai y que esta vez le pesaba más la mística del lugar. Y, claro, destacó las obras del complejo y el calor del público local, que ya lo adoptó como propio hace rato. Mientras tanto, al otro lado del cuadro, el chino Bu Yunchaokete hacía su parte: le ganó a Juan Manuel Cerúndolo y se ganó el derecho de cruzarse con Djokovic en octavos. Será el próximo escollo. Para mí, que vi a Nole ganar cómodo y de noche, el cruce con el local tiene trampa: la tribuna, la presión, la pelota que vuela distinto en Asia. Habrá que ver cómo le caen los focos y esa atención médica que, por ahora, queda en una anécdota. El próximo partido ya asoma, y esta vez con menos meses de sequía a la espalda.
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