Volcán Villarrica en alerta amarilla: lo que hay que saber si pensás viajar al sur neuquino
El organismo geológico chileno elevó el nivel de vigilancia del macizo por aumento de sismos e incandescencia. Las localidades turísticas de Neuquén más cercanas no registran afectación directa, pero la protección civil mantiene el seguimiento.
Imaginate llegar a la ruta 40 y que lo primero que te cuenten en la oficina de turismo no sea la pesca con mosca ni los circuitos de trekking, sino el parte de un volcán. Eso es exactamente lo que está pasando en estos días en el sur neuquino, donde el Villarrica, uno de los estratovolcanes más activos de la cordillera, pasó de alerta verde a amarilla después de que el servicio geológico chileno detectara un comportamiento fuera de lo habitual en su cráter.
La suba de alerta la resolvió el Sernageomin, el Servicio Nacional de Geología y Minería trasandino, después de cruzar los datos que manda la Red Nacional de Vigilancia Volcánica. El trabajo fino lo hace el Ovdas, el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur, que viene registrando un aumento de la sismicidad y de la actividad superficial por encima de los valores que se consideran normales para este macizo.
Qué se vio concretamente en el cráter
- Incandescencia en el cráter, es decir, brillo visible que indica material caliente cerca de la superficie.
- Emisión de piroclastos balísticos, fragmentos de roca que salen proyectados desde la boca del volcán.
- Señales acústicas compatibles con explosiones menores, ruidos y detonaciones que captan los sensores.
- Alza de temperatura superficial registrada por satélite, un indicador clásico de que el sistema está más activo de lo habitual.
Todos estos cambios, por ahora, se concentran en el entorno inmediato del cráter. No hay reportes de columnas de ceniza importantes ni de columnas eruptivas sostenidas, que serían los pasos siguientes en una escalada. La lectura que hacen los técnicos es que el volcán está inquieto, no en erupción.
Qué pasa del lado argentino
Para los que están planeando viaje, la pregunta del millón es qué puede pasar en Junín de los Andes, en San Martín de los Andes o en Aluminé, que son las localidades neuquinas más próximas al macizo. La respuesta corta es que, por ahora, nada. La Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén confirmó que el escenario actual no registra afectación directa sobre territorio provincial y que los efectos se mantienen restringidos al sector chileno, cerca del cráter.
De todos modos, la Dirección Provincial de Protección Civil mantiene un seguimiento permanente del fenómeno. La lógica es simple: si el cuadro cambia, se informa de inmediato a las áreas de turismo y a las comunidades locales. Por ahora lo que se pide es no entrar en pánico pero sí informarse por los canales oficiales antes de moverse hacia la zona cordillerana.
En el lado chileno la cosa ya pasó a otro nivel administrativo: el Senapred, que es el sistema nacional de prevención y respuesta ante desastres, declaró una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Villarrica, Pucón, Curarrehue y Panguipulli. Eso significa reforzar la vigilancia local y el monitoreo de las condiciones de riesgo en esos municipios, sobre todo pensando en los poblados que están más cerca de la cima.
Por qué importa aunque estés a cientos de kilómetros
El Villarrica no es un cerro más: es un estratovolcán activo de 2.847 metros de altura, con un cráter que históricamente ha tenido lago de lava. Sus principales riesgos, en caso de una erupción mayor, son la caída de ceniza volcánica, los flujos de material por los cauces de los ríos y los lahares, que son aluviones volcánicos que se forman cuando la nieve o el hielo de la cima se derriten de golpe y bajan mezclados con ceniza y rocas por los valles.
La dispersión de ceniza depende de dos variables que no se pueden controlar: la intensidad del evento y la dirección del viento. Si el viento sopla hacia el este, como suele ocurrir en la zona cordillerana, la pluma puede llegar a sectores de la Argentina. Por eso los organismos argentinos miran con atención lo que pasa del otro lado de la frontera.
El Sernageomin ya adelantó que va a mantener el monitoreo permanente y que hará un nuevo análisis de zonificación de peligros cuando tenga más información sobre cómo evoluciona la actividad. En criollo: todavía no hay motivos para cancelar planes, pero conviene revisar el parte oficial antes de salir y tener claro qué hacer si empieza a caer ceniza, que es lo primero y más frecuente que podría afectar a la zona.
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