Visión vuelve a la pantalla para preguntarse quién es, en una serie que tampoco termina de respondérselo
Disney+ estrena 'VisionQuest', la producción de Terry Matalas que reúne a Paul Bettany y James Spader en un viaje filosófico sobre la memoria, la paternidad y la identidad, pero que se enreda en su propia verborragia.
La pantalla se oscurece apenas un instante y, cuando vuelve la luz, lo primero que aparece es un pub de Edimburgo con las ventanas empañadas por el frío. Detrás de la barra, con un delantal gris y una amabilidad algo mecánica, sirve tragos un tipo alto, de piel cerámica y mirada mansa, al que nadie en el bar parece reconocer. Es Visión, sí, aunque su propio vecindario ya no lo ubique como el campeón que alguna vez se cruzó con los Vengadores. Lleva cinco años sin pisar el Universo Cinematográfico de Marvel y vuelve en 'VisionQuest', la nueva serie de Disney+ que ya está disponible en la plataforma y que funciona como cierre de la trilogía informal que abrieron 'WandaVision' y 'Agatha, ¿quién si no?'. Desde esa barra ajena a todo, el personaje encarna el desconcierto de quien despierta en un mundo que ya no le pertenece y, peor aún, sin la certeza de saberse quien era antes.
El punto de partida es atractivo y, me animo a decir, hasta poético. Visión lleva una vida discreta como empleado del local en Edimburgo, sirviendo pintas y escuchando quejas de parroquianos que no tienen idea de que están charlando con un sintezóide. Cuando se queda dormido, su mente lo traslada a un espacio interior donde conviven avatares de distintas inteligencias artificiales y un Ultrón recluido, interpretado por James Spader con ese goce irónico que ya le conocíamos desde 'La era de Ultrón' (2015). La química entre Bettany y Spader, que se vieron las caras por primera vez hace más de una década en aquella película de los hermanos Russo y Joss Whedon, sigue siendo el motor más genuino de la historia. Cuando Ultron le suelta una de esas sentencias con doble filo, la serie respira.
Un villano de peso y una paternidad que se busca
La tranquilidad del pub se corta con la aparición de Paladin, un mercenario de élite contratado para llevarlo de vuelta, y con Tommy, un joven carterista londinense atormentado por recuerdos de una vida que nunca terminó de vivir. La relación paternofilial que se arma entre Ultrón, Visión y Tommy es, sin vueltas, lo mejor del relato: hay ternura dura, humor áspero y una pregunta de fondo, la del barco de Teseo, que aunque queda más mencionada que desarrollada, le da espesor filosófico a la trama. A eso se le suma la presencia de Yocasta, interpretada por T'Nia Miller, que le aporta una tensión poco habitual en este tipo de productions y le recuerda a uno que acá hay algo más en juego que un enfrentamiento de poderes.
Terry Matalas, el showrunner y director conocido por su trabajo en 'Star Trek: Picard', tiene ideas y, en buena medida, las deja ver. El problema es que las amontona sin jerarquizarlas. La serie pasa por los acuerdos de Sokovia, por debates sobre la memoria, por la construcción de una familia sustituta y por la identidad de los seres creados, pero no se queda en ninguna. Y, sobre todo, es extremadamente expositiva: los personajes hablan y hablan, justifican cada movimiento, explican cada decisión, como si desconfiaran de que el espectador pueda seguir el hilo por su cuenta. Es un defecto que se nota sobre todo en los capítulos centrales, en los que uno empieza a sentir que le están contando la serie en vez de mostrársela.
- La dupla Bettany-Spader sigue funcionando y sostiene la serie incluso cuando el guion se enrosca.
- El costado paternofilial entre Ultrón, Visión y Tommy es el corazón emotivo de la propuesta.
- Yocasta (T'Nia Miller) aporta una tensión poco habitual y le sube el voltaje a las escenas compartidas.
- La serie peca de exceso de diálogos explicativos: los personajes justifican cada paso que dan.
- Orbita varias ideas filosóficas y políticas sin terminar de profundizar en ninguna.
- Es entretenida y se deja ver, pero no alcanza para ubicar a 'VisionQuest' por encima de 'WandaVision' o 'Agatha, ¿quién si no?'.
Dentro de esa trilogía informal, esta entrega queda en el último escalón. No es una mala serie: es llevadera, tiene sus hallazgos y justifica el visionado por la actuación de Bettany y por el placer de ver a Spader volver a un personaje al que le caben tantas capas. Pero, al igual que su protagonista, la producción parece estar buscando una identidad que no termina de encontrar. Como el propio Visión detrás de la barra de Edimburgo, cumple con la tarea, pero todavía no sabe muy bien quién quiere ser cuando crezca.
Y, mirá, te lo digo desde la butaca del lector: me quedé con ganas de más, pero de más resuelto, no de más largo. Marvel tiene una deuda pendiente con sus personajes secundarios, con esas figuras que aparecen, conmueven y se van sin que nadie les cierre la puerta. 'VisionQuest' abre esa puerta, la deja entreabierta y se retira sin atreverse a cruzar el umbral. La pregunta que me quedó dando vueltas, y que te traslado, es esa que ya nos hacemos hace rato: ¿la casa logra cerrar de verdad las historias de sus secundarios, o siempre nos deja con el libro abierto y la luz encendida? Porque si de algo sirve este regreso, es para confirmar que la espera, en Marvel, casi nunca termina.
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