Una semana bajo el agua en Neuquén: el municipio mueve piezas y los vecinos, el teléfono
Siete días de lluvia sin pausa, cuadrillas en la calle y dos números para que el vecino no se coma el problema solo: el 103 y el 147, activos las 24 horas.
¿Otra vez sopa en Neuquén? Sí, otra vez. Van siete días seguidos con agua cayendo sin pausa y la capital neuquina parece más Venecia que Patagonia, aunque sin góndolas ni romanticismo. La municipalidad sacó a la calle equipos de limpieza, desagote y supervisión, mientras los vecinos hacen lo que pueden: juntar paciencia y marcar teléfono.
¿Por qué se inunda más de un lado que del otro?
El subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, lo explicó con números que cualquier vecino entiende: el sistema está pensado para aguantar entre 15 y 20 milímetros acumulados por día sin desborde grave en las zonas más pobladas. Esa es la regla básica, como decir que una pileta de lona soporta cierta presión: si le metés más agua de la prevista, se va de mambo.
En el centro, la cosa salió razonablemente bien. La vedette fue la avenida Mosconi, donde las obras recientes le renovaron el sistema pluvial (o sea, las cañerías y rejillas que se tragan el agua de la calle). Las colectoras, que son como los canales laterales que llevan el agua hacia las cañerías principales, evacuaron rápido hacia los colectores gruesos y evitaron la clásica laguna del Bajo, esa zona que cada vez que llovía fuerte se convertía en pesadilla para los comerciantes y para quien tuviera que cruzar.
¿Y qué hacen las cuadrillas mientras tanto? Laburo fino y pesado a la vez: destapan rejillas, limpian bocas de tormenta (las aperturas en la vereda por donde entra el agua al sistema) y mantienen los ductos principales. En la esquina de Chubut y Santa Cruz usaron equipos Vactor, que son como aspiradoras gigantes que chupan barro, sedimentos y hasta restos de obra que habían tapado la captación del pluvial.
- Desobstrucción de rejillas y bocas de tormenta en toda la ciudad.
- Uso de equipos Vactor para sacar sedimentos y residuos de obra.
- Motobombas en calles de tierra donde no entra maquinaria pesada.
- Activación de las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas cuando sube el río Limay.
¿Qué pasa con los barrios sin asfalto?
Acá la historia cambia, y para peor. En la Meseta y en Valentina Norte hay calles de tierra donde ni el cordón cuneta (ese borde de hormigón que separa la calle de la vereda y ayuda a escurrir el agua) ni el pavimento existen. El barro se vuelve un problema doble: no entra la maquinaria pesada y el agua estancada no tiene por dónde irse. La solución precaria es la motobomba, una bomba que saca el agua a la fuerza y la tira a otro lado. Las tareas de nivelación y arreglo definitivo quedan para cuando el suelo se seque y esté firme, algo que en Neuquén, con esta racha, todavía no pasó.
El agua de toda la ciudad termina en dos colectores principales: el arroyo Durán y el canal Villa María. Los dos descargan en el río Limay, que es como el destino final del viaje. Cuando el Limay crece demasiado, el municipio abre las compuertas de las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que funciona como amortiguador: absorbe agua, baja el nivel del arroyo y acelera el drenaje en los barrios del sur. Es la misma lógica de la válvula de seguridad de una olla a presión: si no la abrís, explota todo.
“La infraestructura está diseñada para absorber entre 15 y 20 milímetros de agua acumulada por día sin generar anegamientos graves en las zonas más pobladas.”Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana
Para los vecinos, la orden es clara: si ven un anegamiento, una rejilla tapada o un árbol al borde de caer, marquen el 103, que es el número de Defensa Civil, o el 147, la línea municipal de atención al vecino. Ambos funcionan las 24 horas, según el comunicado oficial. El pronóstico no da tregua: se esperan lluvias variables hasta el viernes, con probabilidad de tormentas aisladas en algunos momentos del día. Veremos, che, si el drenaje aguanta una semana más o si la próxima nota la arrancamos con otra pregunta irónica sobre el estado de las calles.
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