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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Una rutina casera de tres movimientos para preservar la autonomía motriz después de los sesenta

La entrenadora Denise Austin propone una secuencia breve, sin equipamiento y centrada en piernas, brazos y abdomen, que apunta a sostener las funciones físicas básicas en la vida cotidiana de las personas mayores.

AH
Alberto HerediaUniversidad y ciencia · · lectura 3 min
Una rutina casera de tres movimientos para preservar la autonomía motriz después de los sesenta

Incorporarse de una silla sin apoyarse, mantener el equilibrio al caminar o levantarse desde el suelo son gestos que, con el paso de los años, dejan de ejecutarse de manera automática. La pérdida gradual de fuerza muscular, movilidad y estabilidad rara vez se instala de golpe: en la mayoría de los casos se vuelve visible cuando esas tareas cotidianas empiezan a demandar un esfuerzo antes inexistente. Trabajar esos planos antes de que se traduzcan en un deterioro de la autonomía es el eje de una propuesta que puede realizarse en el hogar, sin inversión en aparatos ni traslados a un gimnasio.

La secuencia fue difundida por la entrenadora Denise Austin, figura con varias décadas de trayectoria en el ámbito del fitness, y se compone de tres movimientos que trabajan el cuerpo de manera integral. Cada uno apunta a una función específica ligada a la vida diaria y puede graduarse según el nivel físico de quien lo ejecute. La recomendación general es realizarlos con regularidad y prestando atención a la postura para reducir el riesgo de lesiones.

Los tres movimientos de la rutina

  • Toques de glúteo frente a una silla: pararse frente al asiento con los pies separados al ancho de las caderas, descender como si se fuera a sentar con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para colaborar con el equilibrio, tocar apenas el asiento con los glúteos y volver a ponerse de pie. El gesto replica una de las acciones más frecuentes del día y fortalece piernas y glúteos, la base de la estabilidad corporal. La intensidad se regula desde apoyarse por completo hasta apenas rozar el asiento.
  • Flexiones elevadas sobre una superficie alta: las manos se apoyan sobre una mesa, un banco o el brazo de un sofá, separadas al ancho de los hombros; los codos se flexionan para acercar el pecho al apoyo y se vuelve a la posición inicial estirando los brazos, con el abdomen activo durante todo el movimiento. Trabaja pecho, hombros y brazos, y refuerza la capacidad de empuje que interviene al impulsarse desde una silla o al recuperar el equilibrio.
  • Vacío abdominal combinado con abdominales en V sentado en una silla: el torso se inclina unos 45 grados, los pies se despegan del suelo con las rodillas flexionadas y las manos se apoyan al costado de las caderas. El movimiento consiste en acercar las rodillas al pecho mientras el torso avanza, y luego estirar las piernas hacia adelante mientras el tronco vuelve a inclinarse. Se sugieren 20 repeticiones y, al final, sostener la posición durante 20 segundos.

La rutina se completa en pocos minutos y está pensada como un complemento de la actividad cotidiana, no como un sustituto de controles médicos o de programas supervisados por profesionales de la educación física o la kinesiología. Especialistas en gerontología coinciden en que este tipo de ejercicios funcionales, orientados a replicar gestos de la vida diaria, tiende a ser mejor aceptado por las personas mayores que los entrenamientos tradicionales, porque el objetivo se percibe de manera inmediata y concreta.

Por qué importa trabajar la fuerza a partir de los sesenta

A partir de la sexta década de vida se acelera un proceso que los manuales de fisiología del envejecimiento denominan sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Cuando ese declive se cruza con caídas o con limitaciones para levantarse o caminar, compromete la independencia y eleva el riesgo de lesiones. Por eso, las rutinas breves, regulares y de baja complejidad técnica se volvieron una herramienta habitual en los programas de prevención para adultos mayores.

AH
Alberto HerediaUniversidad y ciencia

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