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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Una esquina rosa en Belgrano donde la empanada se toma muy en serio

Pedro Bargero, ex Chila, junto a Marco Scolnik y Andrés Porcel abrió un take away con seis variedades, cocción vigilada y un precio de referencia para volver a mirar a la empanada argentina.

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Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 4 min
Una esquina rosa en Belgrano donde la empanada se toma muy en serio

Si te cruzás por Mendoza al 1400, a pasitos del Barrio Chino, te vas a topar con una persiana pintada de un rosa intenso que no pasa desapercibida. Ahí, en el número 1437, funciona desde hace unas semanas un local pequeño que se propone algo simple y a la vez ambicioso: devolverle a la empanada el lugar que, según sus dueños, nunca terminó de ocupar en la escena gastronómica porteña. Para llegar desde el centro podés tomar el subte línea D hasta la estación Congreso de Tucumán y combinar con un colectivo por Cabildo, o bien ir hasta Belgrano C y caminar por Mendoza desde Juramento. Si vas en auto, hay varias cocheras en la zona de Chinatown.

Detrás del proyecto están Pedro Bargero, que viene de la cocina del restaurante Chila, y sus socios Marco Scolnik y Andrés Porcel, bajo el paraguas de Amalgama Gastronómica, una plataforma desde la cual vienen trabajando en distintas propuestas de consumo masivo. La elección de la empanada como primer producto no fue casual: los tres comparten un diagnóstico parecido, y es que en Buenos Aires escasean los lugares que la trabajen con el mismo rigor que la pizza, el pan o el café de especialidad recibieron en los últimos años. Por ahora atienden solo tres horas por día, en formato take away, y bajan la persiana cuando se acaba el stock. No trabajan con ninguna app de delivery, una decisión tan consciente como firme.

Seis variedades para ir combinando

La carta tiene seis variedades fijas, pensadas para probar de a tres o cuatro bocados, ya que todas miden unos once centímetros y están calculadas para que convivan en la misma mesa. La de carne, al horno de leña, mezcla bife de chorizo y asado picado grueso con cebolla caramelizada, morrón, pimentón ahumado y comino. La de jamón y queso lleva jamón natural, mozzarella, tybo estacionado y orégano fresco. La de pollo, también de horno, se arma con pollo asado, verdeo, morrón asado y nuez moscada. La humita es frita y combina choclo, queso cremoso y pimentón dulce. La de pacú ahumado a la leña, con cebolla, morrón y huevo, recupera el recuerdo de la empanada de pescado frita del Litoral. Para acompañar hay tres salsas: una picante, un chimichurri rojo clásico y una yasgua de tomates, ajo y oliva, más rodajas de limón pensadas sobre todo para las versiones fritas.

La selección de ingredientes es parte central del discurso. La carne es Angus, a partir de ojo de bife y un corte de asado con un porcentaje de grasa definido, y las cebollas son agroecológicas. Las fritas se cocinan en aceite de oliva extra virgen y las horneadas en horno de wood, con tiempos de vuelta, piso y caramelizado controlados. Cada empanada sale a 4.500 pesos, salvo la de jamón y queso, que se va a 4.800; las salsas, a 1.500 cada una. La idea, según cuentan los socios, es que el comensal arme su propio recorrido mezclando sabores en una misma comida.

Qué tener en cuenta antes de ir

  • Funciona solo take away, unas tres horas por día, y cierra cuando se termina el stock, por eso conviene llegar temprano.
  • No trabaja con apps de reparto, así que la única manera de probarlas es ir al local.
  • En las próximas semanas sumará una empanada rotativa de estación y, a mediados de septiembre, un turno nocturno.
  • En octubre está prevista la apertura formal, con mesas y sillas en la vereda.
  • Una alternativa menos conocida para sumar al recorrido es pasar antes por alguna cafetería de especialidad de la zona de Belgrano C, ya que quedan a pocas cuadras y la mañana pide algo cálido antes de la empanada.

Yo creo que lo más interesante de este lugar no es tanto la foto del producto, que la tiene, sino la decisión de poner a la empanada en el centro de una conversación que suele darla por sentada. La cocina argentina tiene una pulseada pendiente con sus propios clásicos, y este local parece dispuesto a tomársela en serio, sin estridencias y con mucho oficio. Si te copa la idea, te cuento cuándo conviene ir: la mejor época para acercarse es la primavera, cuando el clima acompaña para hacer fila en la vereda y probar la empanada de la semana que planean rotar por estación. Para entonces, la inauguración formal ya habrá dejado al rosa de Mendoza 1437 como una referencia firme del barrio.

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Marina OlivaTurismo y sierras

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