Una comadreja enana entre la leña y el protocolo que separa al vecino del especialista
Un ejemplar de Thylamys pallidior apareció en una vivienda de Cutral Co y el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú lo devolvió a la estepa sin secuelas. La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén insiste con una frase que parece obvia y no lo es: la fauna silvestre no es mascota.
La leña guarda más que calor.
En Cutral Co, una familia advirtió un pequeño mamífero oculto entre los troncos. No lo tocó. Llamó. Esa secuencia, tan simple como decisiva, define el resto de la historia. El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú se hizo presente, sometieron al ejemplar a una evaluación veterinaria con manipulación mínima y verificaron que estaba sano. Minutos después lo liberaron en su ambiente natural.
Una especie que se gana el nombre
La comadreja enana, Thylamys pallidior, es un marsupial de la estepa árida neuquina. Mide entre 8,5 y 12 centímetros. Pesa entre 15 y 36 gramos. Tiene pelaje grisáceo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos. Por su porte se confunde con un ratón, pero pertenece a otra familia: las comadrejas americanas. Es nocturna, discreta y rara de ver. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animales. Y tiene una particularidad llamativa: la cola prensil funciona como reserva de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez.
- No tocar al animal. La manipulación directa lo estresa y puede transmitirle enfermedades.
- No intentar retenerlo ni criarlo como mascota. La fauna silvestre no se domestica.
- No devolverlo por cuenta propia al campo sin evaluación previa. Un especialista debe confirmar que está en condiciones.
- Dar aviso a la autoridad de fauna más cercana. En Neuquén, la línea es la Dirección Provincial de Fauna.
- Esperar la intervención profesional. Es la mejor ayuda que un vecino puede dar.
El dato que se repite y la distancia que se gana
La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén lo dijo textual: la fauna silvestre no es mascota y protegerla es tarea de todos. La frase parece de manual y por eso se repite: cada vez que un vecino bien intencionado rescata a un animal sin protocolo, le quita chances de sobrevivir en libertad.
En el Panal aseguran que la cadena funciona cuando alguien del otro lado del teléfono atiende rápido. El contraste con el Boletín Oficial es claro: mientras el protocolo se publica como recomendación genérica, el llamado vecinal cortó el circuito y devolvió a la comadreja a la estepa en el mismo día. La administración provincial había prometido reforzar la presencia de Guardafaunas en las localidades del interior. Episodios como el de Cutral Co muestran que la promesa, por ahora, se sostiene con equipos chicos y respuestas puntuales.
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