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SÁB, 17 OCT 2026
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Tres décadas después, las hermanas Owen vuelven a conjurar y dejan la puerta entreabierta

Nicole Kidman y Sandra Bullock retoman sus papeles en "Prácticamente magia 2", una secuela que cierra conflictos centrales del clan familiar pero deja varios arcos narrativos abiertos, lo que reabre el debate sobre una posible tercera entrega.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 2 min
Tres décadas después, las hermanas Owen vuelven a conjurar y dejan la puerta entreabierta

Imaginate la pantalla del cine con ese murmullo bajo de la butaca, esa sensación de que algo está por empezar de verdad, y de repente ahí están otra vez, casi treinta años después, como si el tiempo no hubiera pasado: Nicole Kidman y Sandra Bullock vuelven a ser las hermanas Owen en "Prácticamente magia 2", la secuela que muchos daban por imposible y que sin embargo llegó para demostrar que ciertas historias nunca terminan de irse del todo.

La primera película, estrenada en 1998, se había ganado con los años un lugar de culto, sobre todo porque las plataformas de streaming la pusieron de nuevo en la ruedo y una generación que ni había nacido cuando se filmó la descubrió como si fuera un hallazgo reciente. Ese revival fue el caldo de cultivo para que la franquicia volviera a la pantalla grande, y la nueva entrega aprovecha ese envión sin descuidar a los fans originales.

Un villano sin poderes y una maldición familiar

La trama retoma a las Owen en un momento crítico: aparece Tom Bailey, un pariente lejano que no tiene un gramo de magia pero quiere quedarse con el libro de hechizos de la familia para arreglar cuestiones personales. El plan no le sale bien, porque las hermanas lo desactivan con un conjuro colectivo que funciona como escena de cierre para ese conflicto.

El verdadero nudo dramático, sin embargo, está en Massachusetts y corre por cuenta de Frances. Ella descubre que la única manera de romper la maldición que pesa sobre las mujeres Owen —esa condena tremenda que hace que los hombres que aman terminen muriendo— es a través de un sacrificio personal. Lo hace, y como consecuencia directa Gideon, el novio de Kylie que estaba en coma, despierta. Es un movimiento narrativo con peso, de esos que le dan a la película su momento más emotivo.

A partir de ahí el tono se corre hacia la reconstrucción: las dos jóvenes del clan empiezan a desarrollar sus poderes, Kylie se casa con Gideon y Sally retoma su vida sentimental al lado de Ian, un personaje nuevo que aparece en esta entrega. La película no incluye escena posterior a los créditos, una decisión que llama la atención si se tiene en cuenta cómo trabajan hoy las franquicias.

Lo que queda sin cerrarse

A mí, te soy honesta, me pasa algo curioso con esta película: la miro con la nostalgia de quien creció viendo la original y al mismo tiempo con la pregunta de si hacía falta volver. Pero lo que termina salvándola es ese pulso de familia rota que se reconstruye, que es un tema universal y que acá está tratado con una sensibilidad que se agradece. Si hay tercera parte, que la haya, pero no porque el relato lo pida a gritos, sino porque estos personajes todavía tienen cosas para decir. Y eso, en el fondo, ya es una forma de magia.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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