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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Treinta gyozas de verduras para resolver una noche cualquiera

Una receta casera con tofu ahumado y hongos shiitake, una masa simple de harina y agua, y la técnica del doble cocinado en sartén para que queden crocantes abajo y jugosas adentro.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 3 min
Treinta gyozas de verduras para resolver una noche cualquiera

Te imagino en la cocina, con la radio de fondo y la mesada todavía limpia, antes de que arranque el pequeño operativo de amasar, picar y doblar una por una las obleas. Esta receta de gyozas caseras de verduras es de esas que invitan a tomarse el tiempo: rinde unas treinta unidades, lleva tofu ahumado y hongos shiitake, y se cocina en sartén, primero dorada y después al vapor. No es difícil, pero sí entretenida, ideal para una tarde de domingo o para compartir el armado con alguien.

La masa, el relleno y el truco del agua de hongos

La masa es bien básica: 300 gramos de harina de trigo y 150 mililitros de agua, apenas tibia. Pero hay un detalle que cambia el resultado: si reservás el líquido donde se hidratan los shiitake y lo usás en lugar de agua pura, ese sabor a bosque se mete adentro de cada oblea. Los hongos se dejan en agua caliente unos veinte minutos, se cuelan y se guarda el líquido. Después se mezclan con la harina hasta formar un bollo liso, se tapa y se deja descansar mientras se prepara el relleno.

El relleno, paso a paso

  • Picar zanahoria, cebolla de verdeo, ajo, los shiitake escurridos y tofu ahumado en cubos pequeños.
  • Saltear primero la zanahoria con los hongos en sartén amplia con un hilo de aceite.
  • Sumar el ajo, revolver un minuto, y al final el verdeo y el tofu, apenas para que se integren.
  • Condimentar con salsa de soja, salsa de shiitake, unas gotas de aceite de sésamo, sal, pimienta y, si tenés a mano, un chorrito de vino chino.
  • Procesar la mezcla ya fría hasta lograr una pasta compacta, fácil de distribuir y de manipular.

Armado y cocción, la parte que pide paciencia

Con la masa estirada fina y un vaso o cortante como molde, se cortan discos parejos. En el centro de cada uno va una cucharadita chica del relleno. El cierre es el momento clave: se hace presión en el medio y, desde ahí, se llevan tres pliegues hacia cada lado, apretando bien los bordes para que no se abran en la sartén. Al principio cuesta, después las manos le agarran la mano y salen de memoria.

La cocción se hace por tandas, con las gyozas sin tocarse entre sí en una sartén bien caliente con un poco de aceite. Cuando la base toma color dorado, se agregan unos 140 mililitros de agua, se tapa y se deja hasta que el líquido se consuma. Entonces se saca la tapa, se sube el fuego y se deja unos segundos más para que la base vuelva a quedar crocante. Así se logra ese contraste que las hace tan particulares: base tostada, relleno jugoso.

Con qué acompañarlas y cuándo conviene prepararlas

Para servirlas alcanza con un poco de vinagre negro chino, la salsa clásica de gyozas (soja con un toque de vinagre y jengibre) o unas gotas de aceite de chile si te va el picante. También se pueden comer solas, recién salidas de la sartén, que es el momento en que mejor se luce esa base crocante. Como rinden treinta unidades, es una receta práctica para tener comida lista: lo que sobra se guarda en la heladera y se recalienta al día siguiente en sartén, siempre con un toque de aceite para devolverle la textura.

La mejor época para animarte es ahora que refrescó: un domingo de lluvia, sin apuro, con la música puesta y alguien con quien repartir el amasado y los pliegues. Y si te copa la idea, podés probar una variante menos conocida: sumar repollo finamente picado al relleno, que le aporta jugosidad extra y una textura que se lleva muy bien con el tofu ahumado. Sale barata, sale rica y, si me preguntás, se disfruta mucho más compartida.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras

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