Toto Kirzner y el apellido que casi no fue: la historia de cómo un locutor tropezó con Leibele Schwartz y parió a Leo Suar
El actor reveló el origen familiar del nombre artístico de su padre, nacido de un trabalenguas radial que terminó dando identidad a una de las dinastías del espectáculo argentino.
La pregunta parece chiquita pero abre un ventanal enorme sobre la mesa familiar: ¿de dónde sale el apellido Suar? Toto Kirzner lo cuenta como quien repasa una anécdota repetida mil veces en la cocina de su casa, y lo que empieza como un dato casi de archivo termina siendo una postal de cómo se construye una identidad artística en este país. Todo arranca, claro, mucho antes de que él naciera, en un estudio de radio donde un locutor se atragantaba con un nombre.
Schwartz, Suárez, Suar: la cadena de un trabalenguas
Leibele Schwartz era un cantante lírico de origen judío que se movía entre Estados Unidos y Argentina, con una carrera que incluyó más de 30 álbumes grabados, actuaciones con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina, y pasos por el teatro como actor y jazan. Un currículum imponente, sí, pero que cada vez que pisaba una radio se chocaba con la misma pared: a los locutores no les salía Leibele Schwartz ni con tres ensayos. La salida fue práctica, casi de emergencia.
“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner
Lo que arrancó como un parche fonético se instaló primero como apodo familiar y, más tarde, como nombre artístico. Su padre lo tomó con buen humor y pragmatismo, según recuerda Toto: le causó gracia y dijo, palabras más palabras menos, que era más sencillo. Así, lo que había nacido de la dificultad de un locutor con una lengua que no le obedecía terminó convertido en la marca pública con la que construyó su carrera.
Kirzner, y a otra cosa
Cuando Toto empezó a trabajar en televisión y teatro, la tradición estuvo a punto de repetirse. Su padre le sugirió probar con Suar, aunque él mismo dudaba de cómo sonaría el combo. Mi viejo en un momento me decía Toto Suar nos queda mal, recuerda el actor, y esa frase, más que una orden, le abrió la puerta a la negativa sin culpa. La decisión fue categórica, casi de manual de sentido común: no me siento cómodo, usemos nuestro apellido, ¿para qué carajo lo tengo si no? Y listo. Kirzner en el documento y Kirzner en el cartel.
- Leibele Schwartz (1933-1992): cantante lírico, grabó más de 30 discos y cantó con la Sinfónica de Filadelfia, la de Israel y la Nacional Argentina; también actor y jazan.
- Leo Suar: nombre artístico adoptado tras el traba radial con su apellido original; identidad artística del padre de Toto.
- Lilian Keller (1946-2020): esposa de Leo Suar y actriz; falleció el 30 de septiembre de 2020 a los 74 años, tras un accidente cerebrovascular.
- Toto Kirzner: eligió mantener el apellido familiar, rechazó sumarse a Suar por decisión propia y de manera tajante.
A mí, si me permiten el viaje personal, esta historia me reconcilia un poco con el oficio de preguntar y de contar. Hay algo muy nuestro en esa cadena de errores que se vuelven identidad: un locutor que se traba, un cantante que se ríe y lo hace propio, un hijo que hereda la pregunta y elige volver a empezar. Entre Schultz, Suárez, Suar y Kirzner hay menos un árbol genealógico y más una conversación larga entre generaciones que se entienden en la dificultad de pronunciarse. Y si uno mira la historia sin buscarle poesía, le encuentra poesía sola.
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