Stewart volvió a reinar en el Mundial y ya no hay con qué darle: es la primera bicampeona del MVP
La alera de Estados Unidos fue clave en la final ante Francia, ganó 97-79 y se convirtió en la única jugadora con dos premios a la Más Valiosa en Copas del Mundo distintas.
Lo vi con estos ojos y todavía me cuesta creerlo. Breanna Stewart levantó el trofeo de MVP del Mundial en Berlín 2026 con la misma naturalidad con la que uno pide un café en la esquina. Una sonrisa, un saludo a la tribuna y a la historia: es la primera jugadora en quedarse con el premio a la Más Valiosa en dos ediciones distintas de la Copa del Mundo.
El primero lo había alzado en Tenerife 2018. Ocho años después, la alera de 32 años repitió la hazaña en suelo alemán. No es un detalle menor: en el seleccionado de Estados Unidos, donde pasaron leyendas como Diana Taurasi o Lisa Leslie, nadie había firmado algo así en dos mundiales diferentes.
La final fue un recital
En la definición ante Francia, Stewart mostró por qué es un problema para cualquiera. Terminó con 22 puntos y 10 rebotes en la contundente victoria por 97 a 79 que le dio a las norteamericanas su quinto título consecutivo y el número doce de su historia. Es un avasallamiento que ya parece costumbre, pero que sigue siendo extraordinario cada vez que se repite.
La acompañante de lujo fue Jackie Young, otra que se metió en el quinteto ideal del torneo. La escolta cerró la final con 18 puntos, seis rebotes y cinco asistencias, un partido completo de esos que confirman por qué Estados Unidos no se cansa de ganar.
El resto de las grandes
- Gabby Williams (Francia): fue la cara de una selección que llegó por primera vez a una final mundialista. Promedió 18,7 puntos, 4,8 rebotes, 4 asistencias y 2,8 robos, con una eficiencia de 22,8.
- Iyana Martin (España): con apenas 20 años llevó a su equipo al tercer puesto, con 17,5 puntos, 4,2 asistencias y 2,2 robos por partido.
- Leonie Fiebich (Alemania): la anfitriona se despachó con el cuarto lugar gracias a 9,9 puntos, 8,6 rebotes y 3,6 asistencias por encuentro.
Francia, hay que decirlo, hizo historia propia. Llegar a una final mundialista es un paso enorme para un básquet que viene creciendo de a poco, con jugadoras como Williams que ya juegan en la WNBA y le dan rodaje de elite.
Estados Unidos, mientras tanto, no para. Cinco títulos seguidos, doce en total y una Stewart que sigue rompiendo moldes. La pregunta cae de maduro, como un centro al aro en el Gigante: ¿habrá alguien capaz de cortarles la racha en el próximo ciclo? Por ahora, no se ve quién. El próximo desafío de las norteamericanas será el Mundial 2030, donde Stewart, si las rodillas acompañan, podría seguir agrandando un legado que ya es único.
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