Shanghái tiene dueño: Jódar y Medvedev, con el pase a semis y un cruce que promete fuego
El español de 20 años hizo historia en el Masters 1000 chino y se cita con el ruso, mientras Zverev y Davidovich Fokina definirán la otra semifinal. Todo lo que hay que saber, con el sello de la casa.
Lo vi antes de leerlo. Jódar, con esa mueca de pibe que no entiende por qué el mundo se le viene encima, levantó la mirada hacia el juez de silla y apretó el puño. El chiquilin de 20 años acababa de ganarle a Casper Ruud en tres sets, 4-6, 6-4 y 6-3, y se había metido en las semifinales del Masters 1000 de Shanghái. A esa edad. Como el más joven en hacerlo en el torneo. Como si el tenis español necesitara otra excusa para volver a ilusionarse.
Al otro lado del cuadro, Daniil Medvedev hizo lo que sabe hacer: trabajar. Derrotó a Tommy Paul por 6-3, 1-6 y 6-3, cedió un set con la elegancia de quien deja pasar un suspiro y volvió a apretar en el momento justo. El ruso, campeón acá en 2019 y top cinco del ranking con sus 30 tacos, está en semis por segundo año seguido. Persigue su primer título en un Masters 1000 desde Roma 2023. No lo dice, pero lo siente: quiere volver a morder un trofeo grande.
Los cruces del sábado
- 5.30 hora argentina: Alexander Zverev, número uno del mundo, frente a Alejandro Davidovich Fokina.
- Luego: Daniil Medvedev contra Rafa Jódar, con un lugar en la final del domingo en juego.
- El ganador del Zverev-Davidovich se cruza con el ganador del Medvedev-Jódar en la final del domingo.
- Zverev, si levanta el título, cierra el año en lo más alto del ranking ATP.
Me acuerdo de la primera vez que vi a un pibe de veinte ganar algo grande. Fue en una pantalla, en la Boutique del centro, mientras esperaba que empezara el clásico. Hoy Jódar me hace acordar a esa sensación. Porque el tenis no es solo Federer o Nadal: es este pibe que tira la raqueta, se agarra la cabeza y después gana tres games seguidos con la calma de quien sabe que puede. Es Davidovich Fokina, que también se metió entre los cuatro mejores y demuestra que la nueva generación española no es promesa: es presente.
Medvedev, en tanto, es la contracara: veteranía pura. El ruso ya sabe lo que es ganar acá, ya conoce el polvo de Shanghái, ya sabe cómo se festeja en esta ciudad. Es un toro viejo, pero un toro viejo con dientes. En el Gigante de Alta Córdoba vi a tipos así, jugadores que de entrada parece que están dormidos y de golpe te clavan un gol de otro partido. Medvedev es eso, pero con una derecha que parece un bisturí.
¿Puede Jódar dar el batacazo y meterse en su primera final de Masters 1000? Yo no lo descarto. Pero el Monumental del tenis mundial, en este caso las canchas duras de Shanghái, tiene a Medvedev esperando. Será el próximo partido. Y vale la pena prender la tele a las 5.30 de la mañana.
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