Seis años esperando a Deathstroke: la paciencia de Manganiello se agotó a base de llamadas que no llegaron a nada
El actor repasó con crudeza el vía crucis que atravesó desde la escena poscréditos de Liga de la Justicia hasta la cancelación definitiva del Batman de Affleck. Un relato de promesas repetidas y silencios que se extiende por medio lustro.
Imaginate la escena: un estudio enorme, luces de neón, y un actor de metro noventa con el ojo cubierto y un parche que le cruza la cara, listo para salir al escenario. Esa es la postal que Joe Manganiello tenía en la cabeza cuando aceptó ser Slade Wilson, más conocido como Deathstroke, en la escena poscréditos de Liga de la Justicia, la versión de 2017 que terminó de rearmar Joss Whedon. Ahí nomás, en un par de minutos, se plantó la promesa de un villano pesado para el universo cinematográfico de DC. La promesa, claro, se fue deshaciendo como un terrón de azúcar en el café.
El plan original era que Manganiello se sentara en la silla de antagonista principal de la película de Batman que iba a dirigir Ben Affleck. Cuando ese proyecto se cayó, el personaje quedó flotando en un limbo que duró seis años. Y acá es donde la historia empieza a doler de verdad, porque no fue un no y listo: fue un goteo constante de llamadas, reuniones y versiones que nunca terminaron de cerrarse. El propio Manganiello lo contó con una mezcla de ironía y hartazgo en el podcast del conductor Rich Roll, y lo que dejó a la vista es la postal más descarnada de cómo una major puede mantener a un actor atado a un personaje que jamás termina de existir en pantalla.
Un rosario de proyectos que quedaron en la nada
Manganiello se tomó el trabajo de recordar, casi uno por uno, los anuncios que le fueron llegando a través de su representante durante medio decenio. Y la lista que armó suena a un guion que se reescribió una y otra vez sin pasar nunca a la siguiente página.
- Ser el villano de Aquaman 2, una posibilidad que se mencionó y después se apagó sin demasiadas explicaciones.
- Integrar el elenco de Escuadrón Suicida 2, primero con un director, después con otro, en una rotación que lo mareó más de lo que lo entusiasmó.
- Un cruce mano a mano contra Will Smith, la versión más jugada de todas y la que, según el propio actor, más expectante lo dejó.
- Una película independiente del personaje, la apuesta que nunca llegó a tener forma concreta ni fecha tentativa.
Mientras el menú de opciones se iba renovando, el resultado era siempre el mismo: nada. Y eso, para alguien que ya había probado las mieles de la saga Crepúsculo, donde fue el inolvidable y enorme Emmett Cullen, tiene un peso extra. No era un debutante el que estaba esperando el llamado: era un actor con espalda, con cuerpo para el traje de mercenario y con un entusiasmo genuino por ponerse en la piel de un villano de otra liga.
La película de Batman que nunca fue y un final anunciado
Lo de la película de Affleck es la columna vertebral de todo el asunto. Manganiello consiguió volver a meterse en el personaje durante el rodaje adicional de Liga de la Justicia, apenas dos minutos en los que Slade Wilson aparecía con la promesa de un futuro que el estudio ya no estaba dispuesto a garantizar. Cuando el proyecto de Batman se canceló definitivamente, el resto de los caminos se fueron cerrando como compuertas. El universo extendido de DC bajó la persiana en 2023 con Aquaman y el reino perdido, y Deathstroke ni siquiera tuvo un cameo de despedida. La frustración que el actor describe se entiende, y mucho, cuando uno mira la línea de tiempo completa y ve cómo una decisión empresarial terminó licuando una de las mejores contrataciones que había hecho la franquicia en su etapa más ambiciosa.
“¿Tengo suerte o mala suerte? Tengo suerte de haber conseguido ese papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y se esfumó.”Joe Manganiello
Esa frase resume el nudo de la cuestión. Manganiello no reniega del rol, no se queja del personaje, ni siquiera carga las tintas contra los ejecutivos por sus nombres. Lo que señala, con bastante elegancia, es la mecánica de un sistema que promete mucho y firma poco. Y mientras tanto, un actor queda a la deriva con un traje guardado en un placard que, hasta hoy, no tuvo una sola función real en la gran pantalla.
Lo cierto es que el actor no se quedó quieto. Mientras esperaba que DC se decidiera, fue sumando proyectos de envergadura, entre los que se destaca su próxima aparición en la nueva temporada de One Piece, la adaptación en acción real que produce Netflix, donde se pondrá en la piel del villano Sir Crocodile. Es decir, un Deathstroke se le escapó de las manos, pero un Crocodile le espera en una de las series más comentadas del momento. La revancha, en algún sentido, ya empezó a escribirse.
Mirando todo desde acá, con la distancia que da el almanaque, uno no puede dejar de pensar que la pregunta no es si Manganiello tenía con qué cargar una película de Deathstroke, sino por qué un estudio con un villano de ese calibre en el bolsillo eligió dejarlo seis años dando vueltas en una bandeja de entrada. Hay algo profundamente humano en este relato, y creo que por eso duele: es la historia de alguien que cumplió con su parte del contrato, se preparó, se vistió el traje, y del otro lado solo le contestaron con silencio. A veces el cine de superhéroes no necesita mirar tan lejos para encontrar su mejor trama: basta con abrir la puerta de atrás y preguntarles a los que se quedaron esperando en el pasillo.
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