Santero le metió dos manos al campeón y ahora le respira en la nuca
El mendocino ganó en Oberá y Río Cuarto, se subió al VW Virtus del Ambrogio Racing y recortó la ventaja de Canapino en el TN Clase 3. Quedan tres fechas y 147 puntos en juego: la definición mano a mano es una posibilidad concreta por primera vez en más de una década.
Lo vi cruzar la línea en Río Cuarto con ese gesto de siempre: puño cerrado, un segundo apretando los dientes y la mirada clavada en el Vierge. Julián Santero ya no es el que corría detrás: ahora es escolta de Agustín Canapino en el TN Clase 3, a 44 puntos del Titán, después de encadenar dos victorias al hilo en Oberá y Río Cuarto con el VW Virtus del Ambrogio Racing.
La diferencia llama la atención por cómo se dio. Después de la séptima fecha en El Villicum, el mendocino estaba cuarto, a 76 unidades del arrecifeño. Dos carreras, dos victorias, dos posiciones recuperadas. Del GR Competición se mudó al taller de Marcelo Ambrogio y, de la mano del cambio, llegó el envión. En Misiones llevó 34 kilos de lastre extra. En Córdoba, 36. Igual ganó. Eso, en el TC, es un mensaje.
Cómo sigue el calendario
- San Martín: 42 puntos en juego.
- Concordia: 42 puntos en juego.
- Viedma (final): 63 puntos en juego.
- Total disponible: 147 unidades.
- Sin lastre en las tres competencias.
Los números cuadran y la ilusión también. Si los dos llegan con chances a Viedma, será la primera vez que Canapino y Santero compartan una definición mano a mano en una categoría nacional. Se conocen desde 2014, cuando los dos empezaron en el Peugeot oficial del TC2000, junto con Néstor Girolami. Después se cruzaron en el Turismo Carretera, pero nunca en esa situación límite: el uno con el título en juego y el otro también.
En el TC2000, Canapino levantó dos coronas (2016 y 2021) y Santero fue sub en 2022 y 2023, siempre con Leonel Pernía campeón antes de la última. En el TC, Santero llegó con chances a la Copa de Oro en 2020, 2023 y 2024; Canapino, en ese mismo período, o ya estaba afuera o estaba del otro lado del océano corriendo en IndyCar. Nunca coincidieron con los dos vivos hasta el final.
En Oberá, además, compartieron podio por única vez en la temporada. Detalle chico que a esta altura pinta de señal: el torneo se está cocinando entre ellos, y lo que viene en San Martín va a marcar el ritmo de la pelea. Yo, que peiné canas en el Gigante, en la Boutique y en el Monumental de Alta Córdoba, te lo digo de una: cuando dos tipos así se cruzan en la última curva con un campeonato de por medio, no se guardan nada.
“Llegar a la última carrera con chances reales al título es algo que no habíamos vivido juntos en ninguna categoría nacional. Ojalá se dé.”Julián Santero
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