Saltar al contenido
CBA AhoraCBA Ahora ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.537,60 -0,14%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Turismo

San Lorenzo, la ciudad sanmartiniana donde el Paraná se vuelve sobremesa

A 325 kilómetros de Buenos Aires, la localidad santafesina combina patrimonio histórico, paseos ribereños y una cocina regional que se luce con pescados de río, parrillas y cerveza artesanal. Una guía para recorrer el Campo de la Gloria, el convento donde funcionó el hospital de campaña y los sabores del río.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 4 min
San Lorenzo, la ciudad sanmartiniana donde el Paraná se vuelve sobremesa

Si te gustan los pueblos con historia, el primer paso es claro: tomá la ruta hacia el norte, a 325 kilómetros de Buenos Aires, y llegás a San Lorenzo, en Santa Fe. Es una ciudad que se deja conocer caminando, sin apuro, con la tranquilidad de un pueblo que todavía conserva su plaza principal llena de familias, mates y barriletes los fines de semana. Pero lo que la hace especial es que guarda un capítulo decisivo de la historia argentina: allí se libró el único combate que José de San Martín dirigió en suelo rioplatense.

El Campo de la Gloria, donde San Martín escribió el parte de batalla

El punto de partida obligado es el Campo de la Gloria, una plaza arbolada donde el 3 de febrero de 1813 los Granaderos a Caballo derrotaron a las tropas realistas que habían bajado desde Montevideo. Hoy el lugar es un paseo amable, pero basta levantar la vista para encontrar el monumento en bronce inaugurado en 1965 y, unos pasos más allá, el pino bajo el cual San Martín redactó el parte oficial de la batalla, protegido por una reja de hierro forjado. La sensación de pisar ese suelo es distinta a la de cualquier otra plaza: se respira historia sin solemnidad.

El Complejo Museológico, cuatro paradas en un solo recorrido

Cruzando la avenida Sargento Cabral se llega al Complejo Museológico, que reúne cuatro espacios en un mismo predio. Empezá por el Convento San Carlos Borromeo, donde todavía se conservan las habitaciones donde se alojaron San Martín y su tropa, el comedor que funcionó como enfermería durante el combate y el sitio exacto donde murió el sargento Juan José Cabral. Después, pasá al Museo Sanmartiniano, donde se exhiben cartas personales del Libertador, una copia del parte de batalla y la túnica del fraile Pedro García, que atendió a los heridos. El recorrido sigue por el Museo de Historia Regional, que recorre la megafauna prehistórica, las comunidades originarias y las primeras olas inmigratorias que le dieron forma a la ciudad. Para cerrar, el Museo de Árboles Históricos muestra especies centenarias del monte ribereño, una manera de volver a la naturaleza antes de seguir con la jornada.

La costanera del Paraná, con cielo, islas y atardeceres incluidos

Después de tanto papel y bronce, el cuerpo pide agua. La costanera de Boulevard Urquiza y Ricchieri ofrece dos niveles de pasarela con vista directa al Paraná: cielo, islas y agua en primer plano, sin medianeras ni edificios que corten la perspectiva. Al atardecer, acércate a la plaza Ovidio Lagos: se enciende un túnel de veinte chorros de agua que cambia de color y genera una postal curiosa para cerrar el día.

Dónde comer: del aperitivo a la mesa regional

La cocina sanlorencina se planta con lo que tiene a mano: río, campo y oficios bien trabajados. Te dejo una lista con los lugares que vale la pena probar para armar un buen recorrido gastronómico:

  • Bowie: cervecería artesanal con una dorada sin filtrar y bajo alcohol, ideal para arrancar la tarde como aperitivo.
  • Arboredo Jardinería: café y vivero con opciones dulces y saladas servidas en un salón lleno de plantas, una rareza linda para la pausa.
  • La Italiana: empanadas de pescado de río, recién hechas, perfectas para comer al paso.
  • Carbón: pescado de río grillado con papas rústicas y limones quemados, y también una colita de cuadril con papas gratinadas para los que van por la parrilla.
  • Bodegón del Club Libertad: parrillada clásica y las famosas pizzanesas, milanesas sobre base de pan con distintas guarniciones.
  • El Viejo Bodegón: locro, pastas caseras y empanadas fritas, la cocina de raíz santafesina.

Un alfajor con nombre propio

Antes de volver, lleva algo dulce. En la ciudad se elaboran dos variedades de alfajores artesanales con nombres bien argentinos: San Martín y Malvinas. Parte de lo que se recauda con su venta se destina a escuelas rurales y organizaciones sin fines de lucro de la zona, así que cada mordisco también es un aporte al territorio. Como referencia, un alfajor artesanal en la zona ronda los 80, y un plato principal en los restaurantes mencionados promedia los 18.000 pesos.

Si te quedás con ganas de más, una alternativa menos conocida es visitar el Parque Municipal de Pueblo Esther, a pocos kilómetros, con su reserva natural sobre el Paraná y caminatas entre pajonales y monte blanco. Para llegar desde Buenos Aires, lo más cómodo es tomar la ruta 9 hasta Rosario y desviar por la autopista a Santa Fe, bajando en el acceso a San Lorenzo: el viaje total ronda las cuatro horas en auto. La mejor época para ir es entre marzo y mayo, cuando bajan las temperaturas, el río se pone cristalino y las plazas vuelven a llenarse de tardes tranquilas.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo