Salud mental en alerta: las internaciones se dispararon 42% en tres años y el sistema público no da abasto
Un relevamiento federal con datos de 14 provincias muestra que las consultas ambulatorias subieron 23% en el último año y que la demanda de atención ya sobrepasa la capacidad instalada. El informe llegó al Senado en medio del debate por la reforma de la Ley de Salud Mental.
A veces una cifra dice más que cualquier discurso. Cuando la Universidad Nacional de Lanús juntó los datos de 14 provincias y los puso sobre la mesa del Senado, el cuadro fue claro: las internaciones por salud mental crecieron 42% entre 2023 y 2026, con un salto extra de 12% en los últimos doce meses. Y las consultas ambulatorias, mientras tanto, no se quedaron atrás: 23% más en un solo año. No es un tema de escritorio. Es la calle, las guardias, los barrios.
Una radiografía federal que nadie puede mirar de costado
Las jurisdicciones que aportaron información fueron Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, más la participación de Entre Ríos y Río Negro. En conjunto, ese mapa representa más del 70% de la población argentina. Es, en la práctica, casi todo el país puesto en fila para decir lo mismo: la demanda sigue creciendo y la respuesta llega con lo justo.
El informe pinta dos perfiles que duelen. Por un lado, niñas, niños y adolescentes, que aparecen como los pacientes más frecuentes en los registros. Por el otro, personas que perdieron la cobertura de una obra social o una prepaga y terminaron golpeando la puerta del sistema público. En la provincia de Buenos Aires, el 30% de las consultas en guardias hospitalarias ya son por problemas de salud mental. Una de cada tres.
Más camas, más equipos y, aun así, todo queda corto
Entre 2021 y 2026 se incorporaron al menos 388 camas nuevas de salud mental en hospitales generales. Trece de las 14 provincias relevadas ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos para consumos problemáticos. La inversión existió. El problema es que la demanda corrió más rápido.
- Aumentar la inversión sostenida en salud mental.
- Ampliar infraestructura y recursos humanos críticos.
- Garantizar el acceso a medicamentos en todo el país.
- Producir información epidemiológica nacional de calidad.
- Recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios.
Las autoridades provinciales coincidieron en un diagnóstico crudo: las capacidades están "sobreexigidas" y cuesta completar los equipos con las disciplinas más sensibles, como psicología y psiquiatría. Lo dijeron sin vueltas.
La reforma de la Ley, en el centro de la tormenta
El informe llegó al Senado en el peor momento posible, o en el mejor, depende de cómo se lo mire. El Congreso debate una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, vigente desde 2010, y las provincias plantearon un reparo central: la propuesta "elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental, sin incorporar el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos". Es decir, sin plata extra, la ley corre el riesgo de quedar escrita en papel mojado.
“La propuesta elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental, sin incorporar el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos.”Autoridades sanitarias provinciales en el informe presentado en el Senado
El próximo capítulo se escribe en el recinto. Los números ya están sobre la mesa: 23% más consultas, 42% más internaciones, 388 camas nuevas que no alcanzan y un sistema público que recibe a los que se quedaron sin cobertura. La pelota, ahora, está del lado de los senadores.
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