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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Rubén Rada se fue a plena luz: Montevideo lo cantó hasta el último día

El Salón de los Pasos Perdidos se llenó de palmas, candombe y camaradería para despedir al músico que marcó a varias generaciones del Río de la Plata. Un repaso por la jornada, los artistas que viajaron y lo que se viene.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Rubén Rada se fue a plena luz: Montevideo lo cantó hasta el último día

Lo que se vio este jueves en el Palacio Legislativo de Montevideo difícilmente se olvide: una fila que ya doblaba la esquina antes de que abrieran las puertas, familias con chicos en los hombros, viejos melómanos con discos bajo el brazo y un rumor constante de palmas que iba marcando, casi sin que nadie lo planeara, la clave del candombe. La gente entró al Salón de los Pasos Perdidos con la misma naturalidad con la que entra a un baile: despacio, mirando hacia el féretro, saludando, y muchos, muchos, tarareando bajito alguna melodía que inevitablemente terminaba siendo de Rubén. La escena tenía algo de aquelarre festivo y algo de misa laica, exactamente el equilibrio que el propio Rada había pedido para su despedida.

Una jornada que empezó mucho antes de las dos de la tarde

El velatorio abrió sus puertas a las 14.00 y se extendió hasta las 21.00, con ingreso por la puerta principal sobre la Avenida del Libertador, pero la verdadera antesala empezó mucho antes. Sobre la vereda, entre mates y abrazos, se mezclaban fans que habían viajado desde Buenos Aires, militantes sindicales, vecinos del Palermo montevideano y músicos de varias generaciones que no querían faltar. La movida se mantuvo ordenada, tranquila, y por momentos profundamente emotiva, con largos aplausos espontáneos cuando alguien dejaba una flor o se persignaba al pasar.

León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, entre los argentinos que viajaron

Pasadas las cuatro de la tarde, un grupo de músicos argentinos cruzó el umbral junto a los hijos de Rada, su esposa Patricia Jodara y el compositor Jorge Nasser. Cantaron Blumana frente al féretro y, casi sin transición, sonó Muriendo de plena. En ese punto la sala entera se prendió: las palmas se sincronizaron, varias gargantas se animaron a cantar los estribillos y el Salón de los Pasos Perdidos se transformó, por un rato, en la peña más grande del Río de la Plata.

Palabras del presidente y un pedido que sobrevuela toda la jornada

“Esto no para. Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, en la rueda de prensa en el Palacio Legislativo

El presidente uruguayo decretó duelo oficial para la jornada del jueves y se acercó a la sala para despedir al músico. En su diálogo con la prensa contó anécdotas que hablan mucho de la dimensión que había alcanzado Rada fuera de fronteras: mencionó una actuación en Corea donde el público se sabía las canciones de memoria y recordó que los militares uruguayos desplegados en el Congo tenían la costumbre de cerrar la jornada escuchando Mi país. Son dos datos mínimos que pintan, mejor que cualquier currículum, el lugar que se había ganado El Negro en el afecto de la gente.

Lo que viene: el cortejo del viernes por el barrio Palermo

  • Día: viernes 28 de agosto.
  • Hora de partida: 11.00.
  • Punto de encuentro: esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, barrio Palermo, Montevideo.
  • Destino: Cementerio del Norte.
  • Recomendación práctica: llegar temprano porque se espera una convocatoria tan grande o mayor que la del jueves.

Rubén Rada tenía 83 años y había pasado internado el último mes a causa de una neumonía bilateral. Falleció el miércoles 26 de agosto, y la noticia cayó en Buenos Aires con la misma contundencia con la que cae un aguacero en plena rambla: nos agarró a todos con algo suyo sonando en la cabeza. Su hijo Matías, uno de los tres que tuvo el músico, estuvo durante toda la jornada recibiendo condolencias con una sonrisa cansada, esa sonrisa que suelen tener los hijos cuando entienden que están despidiendo a alguien mucho más grande que su propia casa.

Yo me quedo, si me obligan a elegir, con la imagen de las palmas marcando la clave en el Salón de los Pasos Perdidos. No por el ruido ni por la épica, sino porque ahí estaba, comprimida en un gesto colectivo, toda la idea que Rada sostuvo a lo largo de su carrera: la música como manera de habitar el mundo, de cruzarse con el otro, de convertir un duelo en una fiesta compartida. Montevideo lo despidió como él hubiera querido: cantando. Y esa, me parece, es la forma más justa de honrar a alguien que nos enseñó que la alegría, cuando es genuina, también puede ser solemne.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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