Otamendi y un centro de Messi: la Selección se sacó de encima a Benín en una noche de despedidas
El zaguero de la Scaloneta conectó un envío del capitán y le dio la ventaja parcial al conjunto nacional en el Monumental. La jornada mezcló homenajes, fuegos artificiales y un primer tiempo que dejó más preguntas que certezas.
Levantó los brazos, miró al cielo y se quedó quieto. Nicolás Otamendi, el del Gigante, el que lleva mil batallas encima, cabeceó con la pierna derecha y la mandó a guardar. Fue abrir el marcador y volver a ser lo que siempre fue: un central de los que no se achican nunca. Centro de Messi desde la izquierda, desvio del destino. Simple como una buena charlada en la Boutique.
Argentina le gana 1 a 0 a Benín en el Monumental, en la noche que el fútbol le dice chau al más grande de todos. La primera etapa había terminado en cero, con más dudas que certezas y un Dandjinou que le sacó a Messi un tiro libre y a Julián Álvarez una gambeta que ya estaba gritada.
Un primer tiempo que dejó más preguntas que respuestas
El Diez tuvo otras. Se tiró con la zurda para conectar un envío de De Paul al área chica y no llegó. Le quedó una pelota servida por Lautaro Martínez y la mandó afuera, rodeado de marcas. La Pulga corrió, buscó, empujó. Eso alcanza. Alcanza y sobra, pero el arco de Dandjinou no se abrió.
- Messi firmó un tiro libre que se fue cerca y otro que el arquero desvió.
- Julián Álvarez quedó mano a mano y no pudo resolver.
- El Dibu Martínez respondió ante Olaïtan y Ouorou para mantener el cero.
- Tosin falló una definición clara tras una jugada armada por Aloko.
La noche del diez y los fuegos de la despedida
A los diez minutos, el árbitro paró la pelota. El Monumental se prendió fuego. Literal: bengalas, luces, ovación. Messi, y parado en el centro del campo, levantó los brazos y se los agradecio uno por uno. Los pibes, en la cancha, aplaudieron como si fuera la primera vez. Los grandes, también.
El capitán había entrado al campo acompañado por sus hijos, con una camiseta gigante con su número y una bengala atrás. También estuvieron los campeones del mundo de distintas camadas, mencionados por la voz del estadio. En el entretiempo, Gaspar Benegas se calzó la guitarra y le puso rock al asunto. Yo lo vi desde la popular, y te juro que la garganta la perdí antes de los veinte.
El próximo partido de la Selección todavía no está confirmado en el horizonte inmediato, pero la gira de despedida seguirá dejando huella. Mientras tanto, la imagen de Otamendi gritando el gol con la cinta en el brazo es la postal que se queda.
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