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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Olive y Adam, del fandom de Star Wars a la pantalla: la comedia romántica que nació de un fanfic y llegó a Prime Video

La adaptación de la novela de Ali Hazelwood conserva guiños a la saga galáctica y el humor de una relación simulada entre una estudiante de biología y el temido Doctor Malvado, con Lili Reinhart y Tom Bateman como protagonistas.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Olive y Adam, del fandom de Star Wars a la pantalla: la comedia romántica que nació de un fanfic y llegó a Prime Video

Me acuerdo de esas tardes en que una sala de cine se llena de pochoclos y risas tímidas, y la pantalla empieza a mostrar a dos personas que fingen quererse mientras el público, cómplice, sabe que van a terminar juntos. La hipótesis del amor tiene exactamente esa temperatura: la de una comedia romántica que se disfruta como un golosina, sin pedir demasiado, pero dejando una sonrisa cómplice en la cara del espectador que se entrega al juego del «enamorate de mí, aunque sea de mentira».

Una premisa clásica con aroma a Star Wars

La película, disponible en Prime Video, adapta la novela de Ali Hazelwood y está protagonizada por Lili Reinhart como Olive Smith y Tom Bateman como Adam Carlsen, ese profesor universitario conocido en la facultad como el Doctor Malvado por sus métodos exigentes con los alumnos. Olive, estudiante de biología, acuerda con Adam simular una relación para conveniencia de ambos: ella busca evitar que su mejor amiga le gane terreno al chico que le gusta, y él necesita demostrar una imagen más «estable» en su entorno académico.

La dirección corre por cuenta de Claire Scanlon, quien ya había probado suerte en el género con Cómo deshacerte de tu jefe, otra comedia romántica de tono liviano y diálogos punzantes. Scanlon conoce los tiempos del género y los aplica acá: deja que la química entre los protagonistas respire, dosifica los momentos de tensión y se permite algunos planos detalle que subrayan lo que los personajes todavía no se animan a decir.

Del fanfic de Rey y Kylo Ren a la novela best seller

Lo curioso del caso es el origen del relato. Antes de convertirse en libro, el texto de Hazelwood era una historia de fans centrada en los personajes de la trilogía de Star Wars realizada por Disney. Cuando la autora decidió publicar la novela como obra propia, cambió los nombres de los protagonistas pero conservó un homenaje muy puntual: llamó Adam Carlsen a su protagonista masculino, en referencia al actor Adam Driver, que dio vida a Kylo Ren en la saga.

  • Olive Smith reemplaza a Rey como protagonista de la historia.
  • Adam Carlsen conserva el nombre en homenaje a Adam Driver.
  • Dos momentos de la película usan el tema musical de Kylo Ren compuesto por John Williams.
  • El género pasa del space opera al campus universitario, pero la estructura de la relación tensa se mantiene.

Esos guiños a Star Wars funcionan como un código entre la autora y sus lectores originales: quienes leyeron el fanfic detectan las pistas, mientras que el público que llega de la mano de la novela los recibe como pequeños regalos sin necesidad de conocer la saga. La música de John Williams aparece en dos escenas clave para acompañar los momentos de mayor intensidad emocional entre Olive y Adam, recordándole al espectador que aquella historia de amor imposible entre una aprendiz y un villano ahora se cuenta con guardapolvos blancos y mesadas de laboratorio.

Una comedia para dejarse llevar

La hipótesis del amor no pretende reinventar el género ni sorprende con giros argumentales inesperados. Su fortaleza está en el ida y vuelta entre Reinhart y Bateman, que sostienen el ritmo de la comedia con timing preciso, y en un libreto que entiende que la mejor manera de enamorar es mostrar a dos personas que se pelean como si se quisieran. Olive es obsesiva, vulnerable y algo torpe; Adam es distante, brillante y, claro, finalmente no tan malvado como su apodo sugiere. La fórmula es conocida, sí, pero el viaje es disfrutable.

Si me preguntan a mí, lo que más me sedujo de la propuesta es esa honestidad con el género: no necesita venderse como algo más sofisticado porque sabe que su mejor carta es la simpatía de sus protagonistas y la textura de un romance construido en base a roces, malentendidos y silencios compartidos. Después de todo, a veces lo que uno busca en una comedia romántica basada en una novela es exactamente eso: dos horas para olvidar el mundo mientras dos personajes descubren, casi a su pesar, que lo simulado se vuelve real. Y La hipótesis del amor lo entrega sin pedirnos que creamos en la fuerza, sino en algo mucho más cercano y terrenal: las ganas de que alguien nos mire como Adam, tarde pero sin vueltas, termina mirando a Olive.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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