Obrador Florida, la heladería de Palermo donde cada kilo se vende por separado para que ningún sabor se pierda
Mercedes “Mecha” Román abrió su obrador en otoño de 2022 con una premisa clara: once sabores, envases individuales y golosinas artesanales que aprovechan hasta la cáscara de las frutas. Recorrido por un local que trabaja como una cocina de autor disfrazada de heladería.
Si andás por Palermo y decidís pasar por la calle Florida, a pocas cuadras de su cruce con Scalabrini Ortiz, te vas a topar con un local pequeño que parece más una cocina de autor que una heladería tradicional. Te lo advierto antes de que cruces la puerta: acá no vas a encontrar un pote familiar donde convivan tres gustos enredados. La propuesta de Obrador Florida es otra cosa. Son once sabores en carta y cada cuarto kilo o medio kilo se vende por separado, con un solo gusto adentro. La idea, según me cuenta su creadora, Mercedes “Mecha” Román, es que cada helado se coma fresco y sin mezclarse con el del vecino. Así de simple y así de raro en el circuito porteño.
Para llegar desde el centro te conviene tomar la línea D del subte hasta la estación Scalabrini Ortiz y caminar unas cuatro cuadras hacia el este. El viaje total no te lleva más de veinte minutos. Si preferís ir en auto, hay estacionamiento medido en la zona, aunque los fines de semana se complica: te sugiero dejarlo unas calles antes y aprovechar para caminar, que el barrio invita.
Una carta corta que cambia con el calendario
De los once sabores, cinco son fijos durante todo el año: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche. Los seis restantes rotan según la temporada. Entre los que probé en mi visita figuran avellanas tostadas de Río Negro, un delicado queso crema con quinotos confitados, una crema de té Earl Grey con chocolate que me sorprendió por su equilibrio, y una crema de jengibre con carácter. Mecha me aclara que la disponibilidad exacta depende siempre de la carta del momento, así que conviene preguntar antes de ilusionarse con uno en particular.
- Cinco sabores permanentes: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche.
- Seis sabores rotativos según la temporada, entre ellos avellanas tostadas de Río Negro, queso crema con quinotos confitados, crema de Earl Grey con chocolate y crema de jengibre.
- Sorbetes de pomelo blanco y rosado para comparar dos versiones de una misma fruta en una misma cuchara.
Precios, formatos y una golosina que pide su propio capítulo
Los vasitos arrancan en alrededor de $9.000 y permiten combinar hasta tres gustos, algo que también se puede hacer en los cucuruchos. Para llevar, en cambio, la unidad mínima es un cuarto kilo de un solo sabor. El kilo entero no está en la oferta ni se puede armar: es parte de la filosofía del lugar. Las golosinas artesanales, que son el otro fuerte de la casa, arrancan en $2.800 por unidad. Se pueden comprar sueltas o en cajas armadas con las variedades del día. Entre las opciones estables aparecen malvaviscos frutales, bombones, chupetines de chocolate, mazapán de pistacho y crocantes de miel cubiertos con chocolate. Todo se elabora sin colorantes ni saborizantes artificiales.
“Cuando aparece un cítrico nuevo, siempre lo ofrezco junto a su contraparte para que la gente pueda comparar. Es la mejor manera de entender qué hace el frío y el azúcar con una misma fruta.”Mercedes “Mecha” Román, creadora de Obrador Florida
La línea de confitería no fue un capricho: nació como una forma de aprovechar las cáscaras y los restos de frutas que quedaban fuera del proceso del helado. Mecha estudió gastronomía y después se formó con cursos específicos de heladería antes de abrir el obrador, en el otoño de 2022. Cada sabor se prepara una sola vez por semana, sin polvos, esencias ni jarabes, y se aplican técnicas de cocina que se notan en la textura. El helado de limón, por ejemplo, le demandó cerca de dos años de pruebas hasta dar con la receta definitiva.
Una alternativa menos conocida a las grandes heladerías de Palermo
Si sos de los que repiten siempre el mismo recorrido y caen en las mismas cadenas, te propongo un cambio de aire. A pocas cuadras de las heladerías más famosas del barrio, Obrador Florida trabaja como un taller: vas al mostrador, preguntás qué hay hoy y te dejás llevar. La atención es personal, la producción es chica y la sensación es la de estar en una cocina amiga. Por eso, más que una heladería para darse un gusto rápido, es un lugar para volver cada temporada y descubrir qué cambió en la carta.
La mejor época para ir es, sin dudas, el otoño y la primavera, que es cuando Mecha suele presentar sus sabores de rotación más interesantes. El verano tiene su lógica por el calor, pero también colas y poca producción nueva. El invierno, en cambio, es ideal para probar las cremas y los sabores más golosos, cuando el cuerpo lo pide y la carta está completa. Si tenés que elegir una sola visita, apostá por una tarde de abril: el local acaba de renovar la carta y todavía no hay multitudes.
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