Mate caliente o tereré: cómo elige tu cuerpo refrescarse en pleno verano
Un especialista en bienestar sostiene que la temperatura de la bebida importa menos que el ambiente donde se toma. Claves para entender por qué una infusión bien caliente puede aliviar el calor.
Te imagino sentado en la galería de una casa de campo, con la térmica pasando los treinta grados y la duda de siempre delante de la pava: ¿mejo un mate bien caliente o un vaso con agua de la heladera? La respuesta, según el profesor especializado en bienestar John Tregoning, no está tanto en lo que servís en el mate o en la taza como en el aire que te rodea cuando lo tomás.
Durante los días calurosos, la elección entre una bebida fría y una caliente depende tanto del gusto como del lugar donde se toma. Para Tregoning, la prioridad es reponer líquidos de manera frecuente. La temperatura del líquido tiene un papel secundario frente a la hidratación y las condiciones del ambiente.
Por qué una bebida caliente puede refrescar
Si te inclinás por un té, un café o el clásico mate bien cargado, un espacio seco y con circulación de aire ofrece mejores condiciones para que esa bebida ayude a refrescar el cuerpo. Una corriente de aire, la brisa de la tarde o un ventilador facilitan que la transpiración se evapore. En cambio, dentro de una habitación húmeda y sin ventilación, el resultado puede ser una mayor acumulación de calor.
La diferencia se explica por dos procesos que ocurren al beber. Según Tregoning, el líquido caliente incorpora calor al organismo y provoca un aumento de la sudoración. Ese aporte inicial puede quedar compensado por la pérdida posterior de calor a través de la piel, siempre que el entorno permita completar el circuito. Cuando el agua sobre la piel se transforma en vapor, utiliza energía térmica del cuerpo y así se libera calor. Si el sudor permanece sobre la superficie, empapa la ropa o cae en gotas, se pierde líquido sin obtener el mismo efecto refrescante.
- La humedad alta del ambiente dificulta la evaporación del sudor y reduce el efecto refrescante de cualquier bebida.
- La circulación de aire, ya sea brisa natural o ventilador, es la aliada principal para que la transpiración cumpla su función.
- La hidratación constante pesa más que la temperatura del líquido a la hora de regular la temperatura corporal.
- Tomar algo caliente en un lugar seco y ventilado puede favorecer la pérdida de calor mediante una mayor transpiración.
- Una bebida fría ofrece frescura inmediata y reduce por un momento la percepción de calor, sobre todo en ambientes calurosos.
“La temperatura de la taza o del vaso tiene un papel secundario frente a la hidratación y las condiciones del ambiente.”John Tregoning, profesor especializado en bienestar
La recomendación del especialista es clara: sostener el consumo de líquidos y prestar atención a la humedad y la ventilación del lugar donde uno se encuentre. Ninguna opción funciona mejor en todos los ambientes, así que la clave pasa por observar cómo transpira tu cuerpo y cómo se mueve el aire a tu alrededor.
Si te toca pasar la ola de calor en un departamento de Buenos Aires sin aire cruzado, una alternativa menos conocida es buscar un bar o un espacio de coworking con buena ventilación mecánica y sentarse cerca de una salida de aire frío: la combinación de hidratación frecuente y corriente de aire suele rendir más que cualquier truco con la temperatura de la bebida. Como precio de referencia, un café o un té en cualquier confitería del centro porteño ronda los dos mil a tres mil pesos, y desde la capital podés llegar a la mayoría de estos locales en subte o en un viaje corto en auto.
La mejor época para poner en práctica estos consejos es el corazón del verano, entre diciembre y febrero, cuando las jornadas de calor extremo se vuelven moneda corriente y el cuerpo agradece cada vaso de agua o cada mate compartido a la sombra de un árbol con brisa.
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