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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Lisboa, ahora a un vuelo de distancia: la nueva conexión con Río que acerca Europa

Gol acaba de abrir una ruta con escala en Río de Janeiro que deja a la capital portuguesa a 14 o 16 horas de Buenos Aires, con pasajes ida y vuelta que arrancan en $1.600.000. Te cuento cómo armar la escapada, qué barrios no te podés perder y los secretos que recomiendan los que viven la ciudad desde adentro.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 4 min
Lisboa, ahora a un vuelo de distancia: la nueva conexión con Río que acerca Europa

Imaginate esto: estás tomando un café con vistas al Tajo, con las callecitas empedradas de Alfama a tus pies y el tranvía amarillo bajando por alguna de esas pendientes imposibles. Hace un par de décadas eso parecía un sueño lejano para un argentino promedio, pero hoy la ecuación cambió. Desde el 16 de septiembre, Gol empezó a operar una conexión entre Buenos Aires y Lisboa vía Galeão, el aeropuerto de Río de Janeiro, y los números que circulan invitan a empezar a sacar la calculadora.

Cuánto sale y cuánto se tarda

La duración total del viaje, contando la espera en la conexión carioca, oscila entre 14 y 16 horas. En cuanto a los pasajes, los valores orientativos van de $1.600.000 a $2.300.000 ida y vuelta, según la fecha que elijas y la categoría de cabina. No es una locura si lo pensás como una inversión para un destino que, bien administrado, puede rendirte cinco o seis noches sin que la tarjeta te explote.

Una aclaración útil: si venís desde cualquier punto del interior del país, conviene llegar primero al Aeroparque o a Ezeiza y armar la conexión nacional con tiempo suficiente. Los que vuelan desde Río aprovechan y suman un par de días en la ciudad maravilla antes de seguir hacia Europa, algo que los operadores ya están ofreciendo como combo.

Cómo moverse por Lisboa sin volverse loco

  • Alfama: el barrio más antiguo, con callejones medievales y un alma que se huele a kilómetros. Ideal para perderse sin reloj.
  • Mouraria: pegado a Alfama, con trama histórica y un pulso multicultural que vale la pena descubrir a pie.
  • Baixa: el centro comercial por excelencia, donde el baja la intensidad y se mezcla con la rutina de los lisboetas.
  • Mirador de Santa Luzia: parada casi obligatoria al atardecer, con vistas que justifican la subida.
  • Marvila: la zona del público joven, galerías, bares de diseño y un Lisboa que mira hacia el río.

Mi sugerencia honesta, si es tu primera vez: dedicá el primer día entero a perderte entre Alfama y Mouraria, sin Google Maps, dejándote llevar por las callecitas. Al segundo día sumás Baixa y el mirador de Santa Luzia. Marvila lo dejás para una noche, cuando se enciende y se transforma.

Cuándo conviene ir y por qué junio es especial

Aunque la conexión ya está disponible, la mejor época para ir depende de qué te atraiga. Si te seducen las playas del Atlántico, el verano boreal (julio y agosto) es el momento, con temperaturas templadas y olas para surfear en Cascais o en la zona de Costa da Caparica, ambas a menos de una hora en tren. Si preferís la montaña, la Serra da Estrela queda a unas tres horas en auto y regala paisajes que parecen de otro país.

Ahora, si me preguntás a mí, la fecha ideal es junio. Es cuando se celebran las fiestas de San Antonio, el santo casamentero de Lisboa: los barrios se llenan de sardinas asadas, música popular y desfiles por la Avenida da Liberdade. Es una Lisboa que vibra distinto, más íntima, más portuguesa, la que uno se quiere llevar guardada en la memoria.

Cultura, fe y escapadas cerca de la ciudad

Para los amantes del arte, António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa, suele destacar dos paradas imperdibles: el Centro de Arte Moderna de Gulbenkian y el Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins. Vale la pena reservar una mañana entera para visitarlos, porque la oferta cultural de la ciudad viene respaldada por una inversión reciente de 60 millones de euros destinada a poner en valor el patrimonio.

A poco más de una hora de Lisboa se levanta el Santuario de Fátima, uno de los principales centros de peregrinación del mundo católico. Si sos creyente, la visita emociona; si no lo sos, igual impacta por la magnitud del complejo y por lo que significa para millones de personas.

El consejo que casi nadie te da: viví Lisboa como un lisboeta

“Conviene reservar tiempo para caminar y participar de la vida cotidiana de los barrios. Incorporá una terraza o un paseo fuera del itinerario turístico, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones.”António Valle, Asociación Turismo de Lisboa

Me quedo con esa frase. Porque Lisboa no se agota en sus miradores ni en sus museos: se disfruta en un pastel de nata caliente a las diez de la mañana, en una copa de vino verde al caer la tarde, en el fado que se escapa por alguna puerta o camino hacia el río. Y esa es, sin dudas, la Lisboa que vale la pena traer de regreso en la valija.

¿Listo para empezar a armar la valija? Yo ya estoy mirando fechas.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras

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