La última guitarra de Soulé: Quilmes se prepara para darle el adiós que se le debe
La Casa de las Culturas abrirá sus puertas en dos franjas, viernes y sábado, para que los seguidores del fundador de Vox Dei puedan despedir al músico que escribió "Presente" a los 17 años, en el Nacional de su ciudad, después de una separación que le partió el corazón.
La luz de Quilmes va a tener esta semana un calor distinto, el de las velas y los reencuentros, porque la Casa de las Culturas se va a llenar de gente que viene a decirle chau a un tipo que les cambió la vida con una guitarra, un violín y una voz que sonaba como si la hubiera afinado el barrio entero. Ricardo Soulé murió a los 76 años en un sanatorio de esa misma ciudad donde había nacido un 15 de marzo de 1950 y donde, casi sin darse cuenta, empezó a armar el rompecabezas de una obra que todavía sigue sonando en las radios, en los autos, en las cocinas y en cada reunión de amigos donde alguien se anima a tararear un riff memorable.
La noticia la dieron sus hijos desde la cuenta oficial del artista, y la aclaración fue tan humana como la música de su viejo: estuvo acompañado por los suyos hasta el último momento, después de haber anunciado el 11 de septiembre una pausa en sus shows para hacer un tratamiento junto a su familia. Un viernes, como tantas veces que el escenario se apaga en silencio, se fue el fundador de Vox Dei, el que junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos "Yodi" Godoy había formado primero Mach 4 en 1967 y, dos años después, le puso al grupo el nombre que terminaría escribiendo una página única del rock argentino.
La despedida en la Casa de las Culturas
La familia convocó a todos los que quieran sumarse al homenaje en la Casa de las Culturas, con dos franjas de ingreso bien pensadas para que nadie se quede afuera: el viernes desde las 20 hasta la 1 de la madrugada, y el sábado de 7 a 11. El lugar está en Pasaje Papa Francisco, antes Rivadavia, 383, en pleno Quilmes Centro, y la convocatoria de los Soulé fue tan simple como emotiva: "Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje". No hace falta traer flores ni coronas pomposas, alcanza con pisar esa sala, pararse un rato y dejar que la memoria haga el resto.
Una canción escrita a los 17, entre el aula y un amor que se iba
A mí, si me preguntan por Soulé, lo primero que se me viene a la cabeza no es La Biblia, aunque ese disco sea una de las obras descomunales del rock nacional, con sus pasos por el Génesis y los Libros sapienciales, editado en 1971 cuando todavía parecía que el mundo se podía contar en dos discos de vinilo. Lo que me llega siempre, como un latido que no se apaga, es "Presente (El momento en que estás)", el tema que él mismo contó que escribió a los 17, mientras estudiaba en el Nacional de Quilmes, después de una separación de quien después sería su esposa. La canción terminó en Caliente, el primer disco de Vox Dei, en 1970, y desde entonces no paró de sonar: esa melodía tiene la sabiduría de los pibes que todavía no saben nada de la vida pero ya sienten todo, y por eso le habla a cualquiera que la escuche, tenga 15 o 80 años.
Después de Vox Dei, el solista, el padre y el profesor
En 1974 Soulé se alejó de Vox Dei y empezó a recorrer un camino propio que nadie le regaló. Sacó discos como Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, donde se nota al mismo tipo que se había animado a musicalizar textos del Antiguo y el Nuevo Testamento, pero ahora con más arrugas en la voz y más historias para contar. Después vino el cruce hermoso con su hijo Gabriel, en el proyecto Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, y también las clases de violín, esa parte de la vida de los músicos que casi nunca sale en las notas pero que muchas veces es la que más deja huella: la de un maestro que le pasa el arco a un pibe y le dice "mirá, así".
“Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje.”Familia de Ricardo Soulé
- Viernes de 20 a 1 de la madrugada.
- Sábado de 7 a 11.
- Casa de las Culturas, Pasaje Papa Francisco (ex Rivadavia) 383, Quilmes Centro.
- Ingreso libre y abierto al público.
Yo, como oyente de toda la vida, voy a tratar de pasarme por ahí en algún momento de la madrugada del viernes, cuando la sala se llene de gente que se conoció gracias a un disco compartido o a un cassette grabado a mano, y voy a llevar en la cabeza esa imagen del pibe de 17 años que escribió "Presente" con el corazón roto y que, sin saberlo, le estaba dejando a varias generaciones una banda de sonido para acordarse de los momentos importantes. Soulé se fue, pero su música va a seguir sonando en cada guitarra que alguien afine en un patio de Quilmes o en un departamento de Buenos Aires, y eso, créanme, es el mejor homenaje que se le puede hacer: seguir tocando.
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