La nueva "Carrie" lee para liberarse: cómo la serie esconde a King detrás de cada libro prohibido
La adaptación televisiva de la novela de Stephen King usa a la literatura como motor del despertar de la protagonista y deja una conexión inesperada con el próximo film de su creador, "El Exorcista: Mártires".
Imagínense la escena: una chica llega por primera vez a un colegio secundario, con el uniforme todavía arrugado y la mirada perdida entre pasillos que le quedan grandes. No tiene amigas, no entiende los códigos de sus compañeros y, en medio de ese naufragio, su único salvavidas es un libro abierto entre las manos. Esa imagen, tan simple y tan poderosa, es la que abre la nueva serie de "Carrie" y la que termina contando, capítulo a capítulo, la historia de una adolescente que se descubre a sí misma leyendo lo que su madre le tenía prohibido.
Summer H. Howell se pone en la piel de Carrie White, la protagonista de la novela de Stephen King que ya tuvo su versión cinematográfica en 1976, dirigida por Brian De Palma, y una remake en 2013, en ambas ocasiones con Sissy Spacek y Chloë Grace Moretz como protagonistas, respectivamente. En esta ocasión, la apuesta es distinta: la historia se estira en formato serie y la educación hogareña, casi monástica, que Margaret White (Samantha Sloyan) le dio a su hija se vuelve el punto de partida del relato.
Libros que incomodan, libros que liberan
En el primer día de clases, Carrie intenta acercarse a sus compañeros citando una frase de "El pajarito blanco", de J. M. Barrie: "¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?". El silencio que recibe es la primera pista de lo que se viene: nadie entiende el mundo del que ella viene, y ella tampoco entiende el mundo al que acaba de caer.
El quiebre verdadero llega en el segundo episodio, cuando el orientador Peter Morton, al que da vida Tim Bagley, la lleva hasta la biblioteca del colegio. Allí, Carrie elige cinco títulos que la producción de la serie rescata como eje narrativo:
- "El cuento de la criada", de Margaret Atwood.
- "Alguien voló sobre el nido del cuco", de Ken Kesey.
- "Sé por qué canta el pájaro enjaulado", de Maya Angelou.
- "Buscando a Alaska", de John Green.
- "Anoche en el Telegraph Club", de Malinda Lo.
Los cinco comparten un detalle que la propia serie se ocupa de señalar: todos fueron blanco de intentos de censura en escuelas norteamericanas por abordar la sexualidad, el racismo, la libertad individual o el cuestionamiento de la autoridad, exactamente los temas que Margaret White intenta mantener lejos de su hija. Leerlos, en ese contexto, deja de ser un pasatiempo y se convierte en un acto de rebeldía silenciosa, casi clandestina.
El guiño que cruza series y películas
Pero la serie guarda todavía una capa más. Alrededor del minuto 31 del segundo capítulo, mientras Carrie sale de la biblioteca con su pequeño tesoro bajo el brazo, otra estudiante aparece leyendo "El Exorcista". El detalle parece decorativo, una marca más del universo del terror al que la franquicia pertenece, pero no lo es: el director de la serie tiene en producción "El Exorcista: Mártires", una nueva entrega de la franquicia con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor, prevista para llegar a los cines en marzo de 2027.
De esa manera, la producción acumula dos lecturas simultáneas. Por un lado, una interna, en la que cada libro elegido funciona como un espejo del momento emocional por el que atraviesa Carrie, desde la obediencia ciega hasta el primer atisbo de pensamiento propio. Por el otro, una externa, casi autorreferencial, que conecta esta serie con otros títulos del género de terror y con próximos proyectos del mismo realizador, como si cada escena contuviera una nota al pie que el espectador más atento puede leer.
A mí, que crecí mirando la versión de De Palma en VHS y más tarde devoré la novela de King casi de un tirón, esta nueva Carrie me conquistó justamente por eso: porque entiende que un personaje puede contarse también a partir de los libros que elige cuando, por primera vez, le dejan elegir algo. Y porque, en el camino, deja pistas para quienes quieran seguir tirando del hilo. Si ya la empezaron a ver, vuelvan al minuto 31 del segundo episodio y miren bien qué lee esa chica en la biblioteca: hay un mundo entero escondido detrás de esa portada.
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